El Cultivador
las partes bajas de las plantas, ya que de esta forma desarrollarán mejor la zona apical. También por esta época las plantas empezarán a agotar las reservas de nitrógeno, por lo que se hace impres- cindible abonar nuevamente para que no sufran carencias durante los pri- meros estadios de la floración. Para ello podemos esparcir estiércol de oveja sobre la zona radicular, de forma que se irá arrastrando hacia las capas infe- riores del suelo o sustrato con los riegos. Otra opción es utilizar fertilizantes líquidos ricos en nitrógeno, preferible- mente orgánicos, hasta que empiecen a aparecer las primeras flores. Además, también debemos aportar micronu- trientes, por lo que también es muy aconsejable utilizar humus de lombriz. En lo referente a la absorción de nutrientes, debemos tener en que para que las plantas puedan asimilarlos correctamente es imprescindible regular el pH en todos los riegos, incluidos aquellos en que solo utilicemos agua. En caso contrario, el pH de la solución nutriente podría hacer variar el del entorno radicular, causando así des- equilibrios nutricionales. Prefloración y floración Durante la prefloración podemos seguir realizando podas si lo estimamos necesario para limitar o estimular el crecimiento del cultivo. Además, durante esta etapa podemos aplicar estimuladores de floración que poten- cien la producción de cogollos y resina, lo cual es muy recomendable si quere- mos optimizar al máximo el rendi- miento de nuestro cultivo de exterior. También podemos esparcir sobre el suelo o sustrato guano de murciélago en polvo por tal de que se vaya filtrando con los riegos. Una vez empezada la floración, hay que incrementar la frecuencia de riego porque, al subir las temperaturas, el agua se evapora antes y el sustrato o la tierra se secan rápidamente. Lo habitual en verano es regar cada día y debemos permanecer bien atentos a los reque- rimientos hídricos del cultivo, ya que la falta de agua se traduce en una pro- ducción escasa. Para maximizar la producción floral podemos recurrir a potenciadores de floración y del sabor. Los primeros suelen contener altos niveles de fósforo y potasio y generalmente se comer- cializan con el nombre de boosters . No obstante, no debemos abusar de ellos porque pueden afectar negati- vamente al olor y sabor de las plantas. Lo ideal es añadir el producto en el riego una vez por semana, a partir de la segunda semana de floración hasta que quede más o menos un mes para la cosecha. Obviamente, si detectamos que las plantas están sufriendo excesos, debemos dejar de aplicarlo de inme- diato. Por otra parte, los potenciadores de sabor son ricos en azúcares, por lo que aportan carbohidratos, y suelen estar elaborados con melaza de varios tipos. Esta clase de productos favore- cen enormemente la producción floral y de resina y, a la vez, contribuyen a que los cogollos sean más sabrosos y fragantes. Al igual que ocurre con los potenciadores de floración, debemos dejar de aplicarlo un mes antes de la cosecha, ya que su alto contenido en azúcares puede hacer variar el sabor de las flores si no se retira a tiempo. Por último, durante los estadios finales de la floración debemos permanecer atentos a la presencia de hongos, ya que en caso de aparecer podrían mer- mar considerablemente la producción floral. Si llegado el otoño no hemos cosechado y prevemos mal tiempo, nos podemos adelantar y aplicar preventi- vamente infusión de cola de caballo para reforzar las defensas de las plantas en este sentido. En caso de padecer oídio, debemos tratarlo para evitar su expansión también con infusión de cola de caballo u otro producto orgánico antihongos. Si no lo hacemos, puede extenderse hasta los cogollos, a pesar de que al principio solo afecta a las hojas. Si esto ocurre, las flores quedarán estropeadas y tendrán mal sabor al fumar. Si detectamos botrytis , debemos cortar inmediatamente la parte afectada, meterla en una bolsa para evitar la dis- persión de esporas y tirarla bien lejos del cultivo. La botrytis o moho gris es una enfermedad fungosa especialmente virulenta, que puede dejarnos sin cose- cha en cuestión de muy pocos días, por lo que es especialmente importante controlarla de forma inmediata. Por supuesto, durante todo el cultivo permaneceremos también atentos a la presencia de plagas. Aunque las plantas sanas son menos susceptibles de sufrirlas, debemos ir revisándoles periódicamente para asegurarnos de que están libres de insectos fitófagos y actuar con la mayor celeridad en caso contrario. En definitiva, para maximizar la pro- ducción de nuestro cultivo exterior debemos seguir los pasos anterior- mente mencionados. La selección de la variedad y el emplazamiento del cultivo serían los primeros de ellos. A continuación, debemos preparar el suelo o sustrato, que debe ser esponjoso y rico en nutrientes. Una vez contemos con todo ello, podemos empezar con el cultivo, recordando que tanto la siembra temprana como la poda favo- recen el crecimiento y, por tanto, la producción. Regular el pH es total- mente imprescindible, así como revisar frecuentemente las plantas para ase- gurarnos de que están libres de plagas y hongos. Asimismo, regar con la fre- cuencia necesaria es la clave de una buena producción, puesto que la sequía reduce la cosecha. Finalmente, debe- mos aplicar los productos anterior- mente mencionados: estimuladores durante la prefloración y potenciadores de floración y del sabor durante la etapa de floración. Espero que te haya gustado el artículo y que pueda serte útil para optimizar la producción de tu cultivo en exterior. ¡Muy buenos humos y hasta el siguiente número! lo ideal es podar las partes bajas de las plantas, ya que de esta forma desarrollarán mejor la zona apical al subir las temperaturas, el agua se evapora antes y el sustrato o la tierra se secan rápidamente 29 cultivo exterior
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