El Cultivador
51 cultura cannábica a mano, más vale maña que fuerza para no destrozarla. Sin embargo, si lo que buscamos es una herramienta que vayamos a dedicar exclusivamente para rosin, es recomendable que esta cumpla ciertas condiciones que faciliten nues- tro trabajo. Elegir una plancha robusta es clave. Tras romper un par de planchas del pelo antiguas que había por casa, bus- qué en una tienda de segunda mano y di con la que fue la definitiva, antes de pasar a la prensa de 15 toneladas. El ancho de las placas calefactables determinará la cantidad de flores o de hachís que vayamos a poder prensar de forma óptima para conseguir el mejor rendimiento posible. En cuanto a la regulación de la tem- peratura de las planchas, esta es una función que sirve de bastante ayuda, pero, como veremos, no es necesaria en absoluto. Prensar, planchar, pisar, apretar, exprimir… pero con ayuda El verbo es lo de menos, lo que sabe- mos es que para obtener rosin necesi- tamos aplicar presión, durante un tiempo determinado, a una tempera- tura que permita que la resina se separe de aquello que estemos pren- sando. Las planchas de pelo pueden apre- tarse de muchas maneras, al principio lo hacíamos con las dos manos, con una y contra unamesa, protegiéndonos con un trapo para evitar quemarnos (debido a las altas temperaturas a las que llegábamos, y a la que ya ni nos acercamos) o pisándolas con cuidado. Rosin de Jungle Juice extaído con plancha de pelo usamos un sargento de apriete semiautomático
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