El Cultivador

sembrar en la época adecuada, no siempre lo hacemos. Así que, pasado mayo, si vamos a sembrar, manten- dremos las plantas en interior durante los primeros días bajo un fluorescente o evitaremos que queden expuestas a la luz solar directa. En el caso de los esquejes, la recomendación es exac- tamente la misma, ya que necesitan un periodo de aclimatación para adap- tarse a un ambiente caluroso. Fase de crecimiento Una vez que la planta esté lista para ponerla en exterior o al sol, debemos seguir tomando medidas para evitar los efectos negativos del calor. Si culti- vamos en maceta, lo ideal es utilizar contenedores de color blanco o de tonos claros para evitar, en la medida de lo posible, que el calor se acumule en ellos. Otra opción es taparlos con cartón o algún material similar para que las raíces estén a la sombra. Asimismo, colocaremos las macetas a cierta altura porque el suelo se calienta muchísimo en verano y esto puede afectar negati- vamente al sistema radicular. Por otra parte, si cultivamos en tierra, debemos elevar ligeramente la zona donde la planta esté situada, o bien, hundirla de forma que el suelo pueda contener agua en su interior. Lo ideal es hacer un hoyo que rodee el tronco o una pequeña elevación en el terreno con forma de volcán, en el que la planta estaría situada en el centro. Con esto logramos que el agua penetre en la tie- rra, evitando que se distribuya de forma superficial, ya que queda contenida hasta que se filtra en la zona exacta que queremos mantener húmeda. Además, a la hora de sembrar, debe- mos tener en cuenta que, cuanta más tierra disponible tenga el cultivo, menos padecerá la sequía. En el caso del cultivo en maceta, es obvio que no se debe mantener a una planta de metro y medio en un contenedor de once litros. Aunque es factible hacerlo, a medida que aumenta el tamaño, también lo hacen las necesidades hídricas y, teniendo en cuenta la rapidez con que se evapora el agua en verano, este caso supondría regar varias veces al día, corriendo riesgo de sequía muy a menudo. En lo referente al cultivo en tierra, ocurre algo bastante similar: cuanta más tierra mullida disponible tenga el entorno radicular, mayor capa- cidad de retención de agua tendrá. Lo ideal es trabajar la tierra a una pro- fundidad de entre 30 y 60 cm. También es muy aconsejable aportar materia orgánica al suelo como humus o estiér- col, ya que mejora su estructura y aumenta la capacidad de retención de humedad. En la zona norte de la península, la sequía no suele representar una ame- naza durante la fase de crecimiento. No obstante, en muchos otros lugares que son muy calurosos durante todo el año, esta sí podría suponer un incon- veniente. Si vivimos en uno de ellos, una opción que ayuda a mantener la humedad en el área radicular es cubrirla con algúnmaterial que ralentice la eva- poración como paja o una tela transpirable e impermeable. También podemos añadir polímeros al sustrato o tierra. Estos son un hidrogel que suele presentar forma de cristal cuando están secos y que cuentan con la capa- cidad de retener decenas o cientos de veces su peso en agua, de forma que la va liberando lentamente. Una medida que debemos tomar obligatoriamente durante toda la época de verano es regar solo al amanecer o al atardecer. Esto se debe a que, en la época estival, tanto el suelo como las macetas alcanzan temperaturas bas- tante altas y, si contienen demasiada agua, esta también se calienta, hecho que puede provocar que las raíces se cuezan literalmente. Obviamente, cuando esto ocurre, la planta se ve gravemente afectada, corriendo riesgo de muerte, especialmente los ejem- plares más jóvenes. Por ende, es fundamental no regar durante el día. Asimismo, si vamos a aplicar algún 27 cultivo exterior lo ideal es utilizar contenedores de color blanco o de tonos claros a medida que aumenta el tamaño, también lo hacen las necesidades hídricas

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