El Cultivador
28 cultivo exterior abono, preventivo o insecticida por vía foliar, lo haremos también al alba o al ocaso para evitar quemaduras en las hojas. Fase de floración Durante la fase de floración, que empieza después de San Juan, es cuando el calor más aprieta y cuando más necesario se hace aumentar la fre- cuencia de riego. En muchos casos, esta tarea se vuelve imprescindible prácticamente a diario. Además, esta etapa es la más propicia para plagas como la araña roja o la oruga del cogo- llo. Hacia mediados de julio, las flores más tempranas empiezan a aparecer tímidamente y debemos ir retirando la fertilización rica en nitrógeno. Aunque las plantas no muestren síntomas de falta de agua, es importante asegurarse de que disponen de la cantidad sufi- ciente comprobando la tierra o sustrato. Para ello debemos introducir el dedo en la maceta o terreno uno o dos cen- tímetros y comprobar que el entorno radicular está húmedo. En caso con- trario, procederemos a regar. Un riego pobre y escaso se traduce en unamenor producción y en flores menos pesadas y compactas. Además, satisfacer correc- tamente las necesidades hídricas de las plantas es especialmente importante porque, en exterior, la araña roja suele atacar a aquellos ejemplares que sufren estrés hídrico, ya que su metabolismo está alterado y se encuentran debilita- das. Lo mismo ocurre con la oruga del cogollo y el resto de las plagas y enfer- medades, que prefieren plantas débiles. Si aun regando regularmente y abo- nando de forma equilibrada, detectamos la presencia de plagas, debemos actuar con la mayor celeridad, especialmente en el caso de la oruga del cogollo. La araña roja no suele suponer un gran problema en exterior, siempre y cuando las plantas estén bien cuidadas. Las orugas suelen hacer su aparición hacia mediados o finales de agosto, cuando empiezan a devorar los tallos de las flores. Para asegurarnos de que estas están libres de ellas lo más reco- mendable es revisarlas frecuentemente, ya que son difíciles de detectar porque se camuflan entre los cogollos. Suelen dejar tras de sí un rastro de deposiciones que delata su presencia. Si las detecta- mos, la primera medida que debemos tomar es retirar y matar a mano todas las orugas que podamos. En segundo lugar, debemos aplicar BT ( bacillus thuringiensis ), un insecticida biológico que sirve para combatirlas. Realizare- mos la aplicación según las indicaciones del envase y, como ya he mencionado anteriormente, al atardecer o alba y procurando no mojar demasiado las flores. Finalmente, otra de las consecuencias del calor, en combinación con una humedad relativa alta, es la aparición y desarrollo de hongos, como el oídio o el botrytis. Este último es bastante común hacia el final del verano y es cuentan con la capacidad de retener decenas o cientos de veces su peso en agua
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