El Cultivador

43 sexualidad E n nuestra opinión, el acto sexual voluntario es un acto de amor, aunque ese amor tan solo dure segundos o no exista más vínculo que el que se establece en el momento de la relación sexual en sí misma. En ese momento, cuanto más conectados estemos con el corazón, en lugar de la mente, más intenso será el orgasmo, pues la conexión con la persona con la que estamos disfrutando será no solo física, sino también emocional y espiritual. Entendemos que, en una relación sexual, el momento del orgasmo es un momento en el que la persona se entrega a su pareja en cuerpo y alma, mostrando toda su vulnerabilidad y grandeza al mismo tiempo. Por ello, es importante entrar en ese estado alterado de conciencia con el corazón limpio de miedos y resistencias, para evitar problemas o malestares sexuales. Es posible que al terminar el acto y volver a conectar con la mente, descubramos que la persona a la que nos hemos entregado no sea la persona con la que nos gustaría despertar por la mañana. En ese momento entran en juego dos factores imprescindibles del amor incondicional: la libertad y respeto. Amar es dar alas. El libre albedrío debe primar en toda relación, tanto sexual como amorosa. Sin embargo, el hecho de que no queramos seguir conectadas con esa persona no significa que lo que hemos vivido durante el acto sexual sea menos real o menos amoroso, si se ha realizo desde el corazón y no como masturbación en pareja para descargar la energía sexual. El problema es que este concepto de amor no es el que prima en la sociedad patriarcal en la que vivimos. Nuestras relaciones están mediadas por un mito del amor romántico según el cual nos convertimos en posesión de la otra persona, y viceversa. Según este modelo, debemos fidelidad sexual a nuestra “media naranja”, la cual debe satisfacer todas nuestras expectativas sexuales, emocionales, intelectuales y sociales. Casi nada. Obviamente, la imposibilidad de cumplir con los deberes patriarcales genera dificultades a la hora de tener relaciones sexuales satisfactorias. El objetivo de esta serie de artículos es ofrecer herramientas que puedan ayudarnos a mejorar nuestra sexualidad, siendo conscientes de que mientras sigamos viviendo en el paradigma heteropatriarcal, necesita- remos de dichas muletas para superar las frustraciones que genera un modelo social que prima el sufrimiento y la culpa sobre la gratitud y el placer. A continuación, continúa la serie de plantas con efectos afrodisíacos indicadas tanto para hombres como para mujeres. Ginkgo biloba ( Ginkgo biloba L.) El ginkgo está considerado como un verdadero fósil viviente, único representante de una familia que pobló extensamente el planeta hace millones de años. En septiembre de 1945 Gracias a sus efectos vasodilatadores, el ginkgo biloba aumenta el flujo sanguíneo de la zona genital Abogamos por trascender la heterosexualidad monógama y su mito del amor romántico

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