El Cultivador
Además, psiquiatras de la Universi- dad Johns Hopkins descubrieron que los hongos pueden ayudar a las personas a dejar de fumar. Otro estu- dio reveló que la sustancia psicodélica también ayuda con la dependencia del alcohol. "Las aplicaciones médicas y tera- péuticas son cada vez más incontrovertibles en unmundo donde la depresión es una de las afecciones más comúnmente diagnosticadas", explicó Ronan Levy, exejecutivo de Aurora Cannabis y cofundador de Field Trip Ventures en Toronto, una startup centrada en psicodélicos tera- péuticos, entre ellos los hongos. Levy cree que solo es cuestión de tiempo antes de que otros, incluidos muchos exejecutivos del sector del cannabis, se den cuenta del potencial de los psicodélicos y comiencen a buscar inversionistas. El interés ya está empezando a crecer en algunos campos: Sanjay Singhal, fundador de audiobooks.com , financia investigaciones sobre la psi- locibina y otros psicodélicos, entre ellas un estudio planificado sobre la microdosis en el Centro de Estudios Psicodélicos de la Universidad de Toronto. Pacientes que no tienen nada que perder Sin embargo, a diferencia del can- nabis, la investigación sobre las aplicaciones médicas de la psilocibina está limitada por el hecho de que la droga sigue siendo ilegal práctica- mente en todas partes. En Denver, por ejemplo, el uso per- sonal y la posesión de hongos es "la prioridad legal menos importante de la ciudad", pero la venta y distribución de la droga sigue siendo ilegal. Esto ha sido un reto para psicote- rapeutas como Bruce Tobin, un consejero clínico registrado en Vic- toria, Columbia Británica, quien se especializa en el tratamiento de la ansiedad, la depresión y el trauma emocional. Tobin solicitó al Gobierno cana- diense lo que se conoce como una exención de la Sección 56, que otorga a los investigadores y médicos acceso a componentes que están prohibidos por la ley de sustancias y medica- mentos controlados del país. Él considera que hay cerca de 3.000 personas en Canadá que sufren de angustia al final de su vida y que no responden a otros tratamientos para la depresión. "Este es un grupo para el que es literalmente cierto que no les queda nada que perder, y nuestro argumento es que, para estas personas en parti- cular, la psilocibina es un tratamiento médico razonable", incluso sin haber terminado los ensayos clínicos avan- zados, apuntó. Tobin no espera ganar, pero está preparado para acudir a los tribunales y luchar contra la decisión, de la misma manera que lo hicieron los defensores de la marihuana en los casos históricos que llevaron a su legalización médica en 2001. Si bien considera que las normas sobre el cannabis establecen "una precedencia legal extremadamente fuerte" para la psilocibina, no quiere que los hongos sigan el mismo camino hacia la legalización que lamarihuana. El efecto del punto alto de los hongos dura más tiempo y puede ser mucho más intenso que el cannabis y, a veces, acompañado de alucinaciones, náuseas y el riesgo de un "mal viaje". "Me siento un poco incómodo por- que hay muchos empresarios en Canadá que ven la psilocibina como 'la próxima gran cosa', y quiero des- alentar eso", advirtió Tobin. Él ve la droga como parte de un proceso de psicoterapia en curso que solo debe realizarse bajo la supervisión de un especialista, y cree que algunas personas nunca deben tomar psico- délicos en absoluto. "No quiero que esto suene dema- siado literal, pero entre el cannabis y los psicodélicos, la diferencia es simi- lar a la que existe entre las armas convencionales y las nucleares", ejem- plificó. "No veo a la psilocibina como algo que será legal en Canadá o que necesariamente deba serlo". Visto en El Financiero : bit.ly/2WSjehw. Psilocybe semilanceata (Mushroom Observer, CC BY-SA 3.0) Psilocybe Cubensis Huautla (Flickr, Dr. Brainfish, CC BY-SA 2.0) 9 publirreportaje
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