El Cultivador
28 cultivo exterior aspecto, pero, si necesitamos almacenar la cosecha durante bastante tiempo, es una mala opción. El secado La mejor forma de secar la marihuana es colgar las ramas bocabajo. De esta forma los cogollos se secan uniforme- mente y sin apelmazarse. Además, si hemos dejado algunas hojas, estas cae- rán recubriendo las flores y sirviéndoles de protección. Sin embargo, si la pro- ducción ha sido abundante y no disponemos de espacio donde colgarla, podemos optar por extender los cogollos sobre una superficie plana cubierta con papel de periódico. En este caso, debe- mos ir girando los cogollos a diario para que no se apelmacen por su propio peso, quedando deformados. En cuanto a la sala de secado, es nece- sario que tenga unas condiciones ambientales específicas para que todo el proceso se desarrolle correctamente. Un secado demasiado lento puede favo- recer la proliferación de hongos, mientras que uno demasiado rápido puede restar calidad a la marihuana. Por ende, factores como la temperatura y la humedad ambiental son de vital importancia, debiendo situarse entre los dieciocho y veintidós grados y entre el cuarenta y sesenta por ciento. Asi- mismo, procuraremos que semantengan lo más estables posibles y evitaremos las oscilaciones. También es importante que el aire de la sala se vaya renovando, por lo que la ventilaremos frecuente- mente y colocaremos un ventilador que cree corriente de aire, sin apuntar direc- tamente a las flores. Por último, revisaremos frecuente- mente la producción para asegurarnos de que está libre de hongos o plagas que podamos haber pasado por alto durante la cosecha. Una vez que la marihuana empiece a estar lista para fumar, la pondremos en cajas de cartón o madera. Nunca la llevaremos directamente desde el seca- dero a un bote de plástico o cristal ni la envasaremos al vacío. La razón es que, aunque la yerba se pueda fumar, aún conserva humedad en su interior y, si no la ventilamos, se pudrirá con facili- dad. Durante su estancia en cajas transpirables, procuraremos que las condiciones ambientales sean las mis- mas que las del secadero e intentaremos también que se mantengan estables y sin oscilaciones. Esta fase debe durar aproximadamente un mes y, tras ella, los cogollos estarán listos para el curado. El curado Se trata de un proceso por el que las flores varían su olor, sabor y efecto dando lugar a distintos matices en sus propiedades organolépticas a lo largo del tiempo. Para que este proceso se desarrolle exitosamente, debemos con- servar los cogollos de forma que retrasemos al máximo la oxidación de los tricomas. La marihuana, como cual- quier otro producto orgánico, sufre un proceso de envejecimiento que puede conducir a una pérdida de calidad sino la conservamos correctamente. Para curar la cosecha, una vez que esté bien seca, la guardaremos en botes de cristal o plástico para uso alimentario. Durante las primeras cuatro o cinco semanas, los abriremos a diario durante unos 5minutos para evitar que se acumule la humedadpor efecto de la condensación. Posteriormente, los abriremos un par de veces por semana. La temperatura ideal para el curado ronda los quince grados, no debiendo subir nunca de los veinte porque se aceleraría la degradación de los tricomas. Por otra parte, la humedad relativa debe mantenerse constante entorno al cincuenta por ciento. Guardar un termohigrómetro dentro de cada bote nos ayudará conocer la temperatura y humedad y asegurarnos de que se man- tienen en los rangos adecuados. Por último, la cosecha debe conservarse a oscuras, protegida de la luz. Amedida que pasa el tiempo, la mari- huana bien conservada varía lentamente su sabor y olor, dando paso a nuevos matices y fragancias. No obstante, cuando pasa más de un año aproxima- damente o la marihuana no se conserva bien, esta acaba tomando un sabor como a hachís que es muy similar en todas las variedades, al que los cultiva- dores y fumadores experimentados nos referimos como “sabor a marihuana vieja”. Además, el cogollo adquiere tonalidades marrones y su aspecto es menos agradable. En resumen, a pesar de que las labores de cosecha, secado y curado son rela- tivamente sencillas, deben llevarse a cabo de la forma adecuada para obtener el mejor resultado. De nada sirve haber proporcionado los mejores cuidados a nuestro cultivo si no cosechamos correctamente. Espero que te haya gustado el artículo y que pueda serte útil en esta cosecha de exterior que se acerca. ¡Muy buenos humos y hasta el siguiente número! Un secado demasiado lento puede favorecer la proliferación de hongos la marihuana bien conservada varía lentamente su sabor y olor, dando paso a nuevos matices y fragancias
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