El Cultivador

The Doc había imaginado, teniendo en cuenta la dominancia sativa de las plan- tas, estaba convencido de que el estiramiento llegaría con la floración. Una vez hubo cambiado el ciclo lumí- nico, no hizo falta más de una semana para que aparecieran preflores en las dos plantas, a lo que siguió una primera tanda de flores propiamente dichas. Y tras solo tres semanas, todas las ramas lucían numerosos racimos florales car- gados de pistilos blancos, a lo que The Doc comentó: “El nivel no ha bajado lo más mínimo durante la floración. Y como me esperaba, el estiramiento está siendo increíble, sobre todo en uno de los ejemplares. ¡Hay que ver con que rabia se dispara hacia arriba!”. De hecho, durante las cuatro primeras semanas de floración, las plantas mul- tiplicaron su altura por 2,5. Además, se fue haciendo cada vez más evidente que la forma de los cogollos se corres- pondía con un fenotipo típicamente indica: cálices muy agrupados tirando a grandes que formaban suculentas estructuras florales sin apenas hojas, de las que emergía un mar de tricomas que enseguida cubrió la vegetación cercana. The Doc no podía esconder su entusiasmo: “Esta excepcional gené- tica está totalmente a la altura de sus regios padres. Los cogollos parecen de foto y, ahora que estamos en la séptima semana de floración, se están hin- chando como la levadura, sin dejar de producir tricomas glandulares. Y la guinda es la fragancia, una intensa combinación aromática que se corres- ponde totalmente con la descripción, y en la que los matices a queso, gasolina y fruta se disputan la dominancia. Un aroma para entendidos que yo todavía no había tenido el placer de probar”. Los ejemplares alcanzaron el punto de madurez con una puntualidad casi absoluta, dando por finalizado el espec- táculo de floración que habían estado ofreciendo tras 56 y 58 días respecti- vamente. Así pues, The Doc sacó las tijeras de podar y se puso a cosechar sin apenas esfuerzo, pues tanto el ratio cáliz/hoja como la altura final de las plantas (58 y 71 cm) le facilitaban mucho el trabajo. Tras unas pocas semanas de secado y una ligera fer- mentación, abundantes cantidades de cogollos recubiertos de tricomas se amontonaron sobre su báscula, donde arrojaron una producción de 79 y 91 gramos respectivamente. Los llamativos pelillos naranjas de las flores contras- taban con el plateado fulgor de las glándulas de resina, y The Doc no pudo evitar sumergir la nariz en la aromática montaña de cogollos, delei- tándose con su fragancia: “¡Excelente combinación de queso, petróleo y fruta! Aunque las notas a queso del padre han terminado por dominar, sigue apreciándose un importante matiz a gasolina y cierto dulzor afrutado, en el que se distinguen también toques cítricos”. Dada la clara dominancia índica de los cogollos en cuanto a morfología, The Doc no podía dar crédito cuando, tras introducir medio gramo en su vaporizador, el efecto resultó ser un estimulante subidón sativa. Tras dos caladas, el cultivador sintió que un un efecto de alto nivel, que se acerca mucho más al espectro sativa de lo que cabría esperar de la genética, proporcionando una sensación de euforia clara y tonificante 33 genética plantas fuertes y vigorosas que desarrollan una estructura en forma de pino con mucha ramificación y que pueden alcanzar los tres metros de altura en exterior

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