El Cultivador
54 cultura cannábica y con quien me dispongo a echar una mano para adecentar el pequeño huerto del que disponen en la finca. Hablando con él, me transmite que, aunque le encantan los animales, entiende de la importancia de cuidar el reino vegetal, ya que sin plantas no hay animales. El tema deriva, como no podía ser de otra forma, en el cannabis y me cuenta que le gusta fumarlo y aprender con repor- tajes en internet. Llega la hora de marcharnos y me propone vernos al día siguiente para que pruebe las flores que él fuma. Probando distintas varieda- des en Kenia A la mañana siguiente, al abrir la car- tera me encontré un tubo eppendorf con unas semillas de cannabis, las lle- vaba en la cartera antes del viaje y llegaron hasta allí de casualidad. Eran Sour Berry, un cruce casero entre el corte de Sour Diesel Riri y un macho seleccionado de Blueberry de Dj Short. Unas joyas hechas en Madrid por dos apasionados de nuestra planta que me servirían de regalo improvisado para repartir en Lamu. Ese mismo día colaboramos en la preparación de los desayunos de la ONG y acompañamos a los niños y algunos de los voluntarios a un viaje en dhow hasta una playa para que jugasen un rato. Waziri era el nombre del chaval que conducía el barco, fui hablando con él por el camino y al llegar a la playa, cuando los niños y voluntarios estaban ya empezando a bañarse, me preguntó que si fumaba. Afirmo con una sonrisa y saca y empieza a desmenuzar algo de hierba. Cuando le digo que si hay semillas me las dé para guardarlas se queda algo asom- brado. Al final solo encontramos una semilla completamente formada y me la guardo en una funda de una tarjeta de memoria. Él quería poner un filtro con un trozo de un cigarro y al final le sugerí hacerlo con un cartón, para poder disfrutar del sabor de la variedad sin adulteraciones. Con un par de cala- das, y después de unos días sin consumir, fue sencillo alcanzar el efecto deseado. En cuanto al sabor, al estar acostumbrado al vapor de los dabs , ya en porro todas las variedades saben a quemado, pero destacaban los sabores a hierba curada, muy probablemente secada al sol. Tras un buen baño, volvimos al barco para regresar a la ONG y, de camino, se suelen vender dos tipos de hierba en Lamu: una la importan y otra es plantada en la zona El Bangi suele tener más palos y semillas que flores Bangi importado, lo que compra Hudeifa Las semillas de Sour Berry que llegaron a Lamu
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