El Cultivador
73 pensamiento psicodélico y, en especial, su interés por el estudio y la interpretación de los sueños ya habían alumbrado a Breton cuando había trabajado en hospitales psiquiá- tricos durante la guerra, y seguiría volviendo a los presupuestos del doctor para profundizar aúnmás en la utilidad del sueño. Dos manifiestos más Un año más tarde de que El Primer Manifiesto vea la luz, estalla la guerra deMarruecos y el surrealismo comienza a adquirir tintes políticos: Breton se afilia al Partido Comunista Francés (PCF). A la vez, y en un período que se exten- derá hasta 1930, el surrealismo va ganando adeptos por el mundo: con la aparición del nuevo periódico El Surre- alismo al servicio de la revolución , muchos artistas declaran su posición junto a Breton (Louis Aragón, Buñuel, Dalí, Max Ernst...). Con el aumento del número de surre- alistas en el movimiento, también aumenta la diversidad de opiniones y el surrealismo asiste a sus primeras tensiones internas. Que se hubiera poli- tizado un movimiento que, para muchos, era exclusivamente artístico, alegraba a una parte y alejaba a otra parte descontenta. También había zonas grises entre ambos polos, como era el caso de Miró y Jean Arpm que se que- daban con lo que les interesaba del surrealismo: con disfrutar de exponer con ellos pero sin involucrarse en los pareceres o las acciones políticas. En 1929, Breton se animará a publicar el Segundo Manifiesto Surrealista , donde desprecia a algunos artistas (como Masson o Picabia) y expulsa a otros (como Éluard o Dalí, por fascista). En 1938, se traslada a México, esca- pando de la situación política que se le venía encima a la izquierda en Europa (Hitler en Austria, consolidación del totalitarismo soviético, fractura de la izquierda internacional, Guerra Civil española, etc.) y aprovechando para impartir conferencias. Allí, Diego Rivera y Frida Kahlo lo acogerán en su casa a él y a su mujer, para que puedan pro- longar su estancia fuera de Francia. La pareja de artistas mexicanos lo puso en contacto con León Trotski, y entre los dos y Rivera firmaron y publicaron el Manifiesto por un Arte Revolucio- nario Independiente (1938). En él, como bien explica Jaime Moreno Villa- rreal, el movimiento artístico vira hacia la política y pretende convertirse en instrumento de propaganda: “Deslindó la creación artística revolucionaria del yugo del Estado y de los partidos, y aparejó finalmente, como lo ambicio- naba Breton, la vanguardia artística con la política. Una trenza semejante formaba parte de su proyecto de con- ferencias en México: plantear el surrealismo en el marco de la historia y la filosofía como consumación nece- saria del arte con la revolución” 2 . En el prólogo de Aldo Pellegrini para la edición traducida por él de LosMani- fiestos Surrealistas , este nos explica cómo ha sobrevivido al tiempo el popu- lar texto: “plantea la importancia del surrealismo como concepción ética, y es en gran parte polémico. Quizás esa polémica peque por demasiado violenta, y quizás haya en ella un exceso de interpretaciones de hechos ocasionales que el tiempo ha demostrado erróneas, pero de todos modos es el documento de un estado de espíritu, de un modo apasionado y viviente de ser testigo del mundo y de lo que en él acontece. Este modo de vivir con pasión lúcida es el lema de un hombre que todo lo ha sacrificado a esa pasión y a esa luci- dez” (Breton, 2001). Años más tarde, en 1942, trasladado aNueva York en un exilio que se dilatará cinco años, publicará Prolegómenos a un tercer manifiesto o no , también denominado el Tercer Manifiesto . Breton y el cannabis André Breton era un asiduo consu- midor de hachís y su obra es de presencia obligada en toda biblioteca cannábica que se precie: “Lamariguana tiene una posición firme en la literatura. Moreau de Tours, Teófilo Gautier, Char- les Baudelaire, Alfred Jarry, André Breton, Ernst y muchos más […] hacen de la hierba personaje importante en sus obras” 3 . Sin ir más lejos, en su primer mani- fiesto, alude al cannabis, en la forma de hachís, para crear un paralelismo entre este y el surrealismo; paralelismo que no es caprichoso si tenemos en cuenta la gran influencia de nuestra planta amiga en la producción pictórica de los artistas franceses del siglo XIX y XX (El club del hachís, Baudelaire… ): “Por muchos de sus aspectos el surre- alismo se presenta como un vicio nuevo, que no parece ser atributo exclusivo de algunos hombres, y que, como el El movimiento artístico vira hacia la política y pretende convertirse en instrumento de propaganda Transparencia (1935), de Francis Picabia (cea+, CCBY- SA 2.0, Flickr) Mujer, hombre viejo, y flor (1923-24), por Max Ernst (Mike Steele, CCBY-SA 2.0, Flickr)
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