El Cultivador
Esta es Carmina Acabo de cerrar la oficina (llevo dos años trabajando en la empresa de mi padre) con lamisma sensación de siem- pre. Me han ascendido, pero todos piensan que es porque soy “la hija del jefe”. Da igual lo que demuestre, mi vida está llena de etiquetas. No tengo muchos amigos y mis dotes comunicativas (al menos las verbales) son escasas. Me interesa poco o nada la gente y no me siento culpable por ello. No soy la mujer más apática del uni- verso, pero aprecio demasiado el silencio. A solas, en casa, me masturbo la mayoría de las noches después de haberme fumado un porro y ahí hago las paces con el mundo (o el mundo hace las paces conmigo, al fin y al cabo, él es más cruel que yo). Otras, me llevo a la oficina un pantalón de tiro alto y me balanceo sobre la silla para que la costura me acaricie el clí- toris. Sexo autónomo vía pantalones vaqueros. La felicidad es más simple de lo que pensamos. Perdón, debería presentarme: Soy Carmina y tengo 30 años. Me gradué con matrícula de honor en una uni- versidad americana y, de vuelta a Madrid, empecé a trabajar en el buffet de abogados de mi padre. 76 diario de Carmina Bañera, marihuana, vino y Roberto Capítulo 1.º Texto: Isabel Peláez Fotos: Luis Campillo, @nevermindphoto Modelos: Cristina San Millán,Ane Sehnsucht, Cloe Bosco yVanesa García A veces estuvo bien, pero nunca lo quise. Se llamaba Martín y un día me dejó por una pelirroja con la que trabajaba
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