El Cultivador

51 cultura cannábica para obtener unos principios activos que están emparentados con las anfe- taminas. Me la dieron a probar y estuve con las hojas de la planta en la boca durante un buen rato, no noté mucho efecto psicoactivo, pero fue curioso degustar el sabor de las hojas mascadas. Nuestro amigo de Lamu, nos explicaba que lo consumen, sobre todo, los vigilantes nocturnos para estar despiertos y acti- vos, o camioneros de largas distancias. Caído el sol, nos vinieron a buscar en el dhow (el barco de vela típico) y otro de los chicos que trabajaba de marinero me contó que esa noche iban a comprar hierba y que, si quería algo para mí, por supuesto que sí. Kusta, el cultivador local Navegando, nos acercamos a la playa de Manda, la isla vecina, donde un hombre se subió al dhow . Era quien traía el vegetal (seis bolsitas, por unos cuatro euros cada una) y me comenta- ron que era el cultivador de las flores. Me apetecía conocerlo para hablar con él, compartir conocimientos sobre esta pasión y aprender de sus métodos de cultivo. Tras presentarnos, comenzamos a hablar sobre la planta y Kusta me contó que hacía años importaba el cannabis de Etiopía, de la zona de Shashamane. Shashamane también es el nombre con el que llaman al tipo de hierba de flores de mejor calidad, que nada tiene que ver con el bangi , que son prácticamente palos y semillas, como veíamos en el número anterior de El Cultivador . Pasado el tiempo, se le ocurre que lo mejor es arriesgarse y empezar a cultivar en Kenia y, ya que las flores que le lle- gaban de Etiopía, siempre venían con semillas. De hecho, son estas semillas las que utiliza para empezar a sembrar en su territorio. Para cultivar, se adentra en la selva tropical y otras veces utiliza también los campos de maíz para ocultar las plantas entre ellos. Prefiere plantar durante la época de lluvias, entre marzo y junio, ya que todo está verde y no necesita cuidarlas mucho. Desde que planta la semilla hasta que cosecha pasan cuatro meses y, dependiendo de si lo hace en época de lluvias o en época seca, necesitará regarlas o no. Para germinar las semillas, antes de meterlas en agua, las aprieta fuerte con los dos dedos presionando la punta y la base de las mismas para conseguir que se abran levemente y sea más rápida la germinación. Este método parece funcionar, de hecho, no hace mucho, salió al mercado una para controlar la altura y que no se vean demasiado, va haciendo podas selectivas Navegando entre los manglares Las flores de Kusta, Shashamane cultivada en Kenia

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