El Cultivador
56 cultura cannábica La vuelta a Madrid De cualquier modo, como tenía que trabajar en Madrid y debía volver ese mismo día, no acepté el viaje que me ofrecían. Gracias a que mi novia me hizo una transferencia en esemomento, pude comprar un billete de avión, que, para esa noche, me costaba más que el vuelo a Kenia de ida y vuelta y pasaba por Bucarest antes de aterrizar en Madrid, pero era eso o nada. Al final, todo se quedó en un susto y en una injusticia. ¿Por qué unas semillas sí y otras no? Antes de marchar, me hicieron un reconocimiento del iris, me acompa- ñaron a por la maleta que había facturado en Kenia y una vez que uno de los policías la facturaba para mi vuelo a Rumanía, me dejaba ir sin car- gos. Para asegurarme, le pregunté sobre mi situación legal con el país y, aunque me prohíben volver a entrar en Emiratos Árabes Unidos, por lo menos puedo hacer escalas en el aeropuerto de Dubái sin problema alguno. A todo esto, la maleta facturada no me la registraron en ninguno de los países, y eso precisamente fue lo que entendí mal a nuestra amiga en Kenia, que lo que miraban mucho eran las maletas y no las bolsas de mano. Por eso lo de llevar las semillas en lamochila y no en la maleta, podría haber sido al revés. Al final, aMadrid llegaron dos semillas de cannabis, una que no encontraron, la de Waziri, que estaba dentro de la funda de la tarjeta de memoria en mi cartera, y otra que llevaba en la maleta, con otras tantas semillas de diferentes plantas. La primera de las semillas supervi- vientes la planté en mayo, tenía muy buena estructura y aspecto y al des- arrollarse sexualmente fue un macho que ha sido clonado por un muy buen cultivador de interior en Madrid; y la segunda se la regalé a otro grande del País Vasco. Esperemos poder continuar las genéticas de Kenia por aquí, clo- nando y cruzando ambos ejemplares. Recapacitando sobre lo ocurrido, lo que es seguro es que hay ganas de regresar a Kenia para volver a disfrutar de sus sabores y aromas, su gente, su naturaleza y, cómo no, para traer de nuevo otras tantas semillas, no caer en el mismo error y facturarlas en lamaleta en la siguiente ocasión. Os animo a seguir viajando, porque viajar es aprender… ¡y nunca es sufi- ciente! Hasta la próxima y buenos viajes. la maleta facturada no me la registraron en ninguno de los países Lo que me dejaban ver desde la puerta La semilla que no encontraron en Dubái, de camino al País Vasco Encerrado en Dubái sin picaporte
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1