El Cultivador

66 actualidad y activismo anterior gobierno de Mariano Rajoy, con su estrategia, nos empuje a la clan- destinidad, todos sabemos que en la autoproducción está la clave de cual- quier asociación cannábica bien llevada, hecho por la que ya se han concedido licencias de cultivo sin concurso público. Con la inseguridad jurídica que sufri- mos las personas usuarias de cannabis, y en especial las asociaciones cannábi- cas, cabe preguntarse qué seguridad tiene cualquier asociación. La verdad es que la seguridad es incierta, pero lo que sí podemos afirmar sin miedo a equivocarnos es que las asociaciones federadas que cumplen con los códigos de buenas prácticas nunca han sido condenadas a penas de prisión. Es de sobra conocido como muchas otras han sido condenadas y muchos de sus miembros cumplen condenas de prisión o han sido condenados a penas infe- riores a dos años que conllevan problemas por largo tiempo. Mientras en los países donde se regula, las amnis- tías por las leyes contra el cannabis no terminan de llegar. Hasta el 2015 las sentencias a favor del modelo fueron muy numerosas, pero la vía jurídica se vio seriamente afectada por la estrategia que desarrolló el Partido Popular desde el 2012, y se vio limitada por las sentencias del Tri- bula Supremo. Si bien la ley que podría haber cambiado esto fue la de asocia- ciones cannábicas (13/07/2015) del parlamento catalán, ejemplo para muchos países que quieren regular el cannabis y que aprobaron partidos como Ciudadanos, CUP, PSC, En Comú Podem, PdeCAT o ERC, no parece que haya calado en el gobierno central. Las juntas directivas de las asocia- ciones cannábicas y miembros de las mismas, así como las autocultivadoras, debemos tener claro que lo que hace- mos, nos guste o no, es política, y la política o la haces o te la hacen. Esta legislatura que se iniciará con el nuevo curso determinará qué pasará con el sector cannábico, pero sobre todo con las asociaciones, que sin una regulación clara y explícita estamos destinadas a ser carne de prisión o a cerrar nuestras puertas. Debemos reaccionar antes de ser criminalizados, debemos entender que unidas somos más fuertes y debe- mos organizarnos para defender lo que llevamos años reivindicando: el cultivo personal y colectivo. Con la intención de mejorar la for- mación de los trabajadores de las asociaciones y de las juntas directivas de las mismas, en octubre lanzamos los cursos de formación para asocia- ciones cannábicas: “Gestión y creación de CSC”, donde personas con un perfil técnico forman a otras, con ayuda de profesionales de todos los ámbitos. Muchas veces nos vemos aconsejados por abogados que saben de leyes, pero poco de gestionar asociaciones: teniendo en cuenta sus ingresos, debi- dos a un gran número de asociaciones, y aprovechando el desconocimiento y la desinformación en una mercantili- zación del modelo, y sin intencionalidad de defensa más que la esperanza de alcanzar acuerdos de condenas con fiscalía, se convierte en algo contra- producente para los miembros de las asociaciones y para el movimiento can- nábico en general. Por ese motivo, también llevaremos a Madrid las for- maciones para staff regladas por la Generalitat de Catalunya de mano de Energy Control. Porque estar formado e informado por aquellos que han creado el modelo, lo han internacionalizado y lo defien- den en las instituciones, no puede ser malo, por mucho que te lo desaconse- jen. Acércate a conocernos en las asambleas abiertas que realizamos en las diferentes comunidades autónomas. Tal vez te han dicho que si te acercas a nosotros vendrá la policía a visitarte, pero la policía vendrá igual, y con nos- otros estarás mejor preparado, mejor informado. En la actualidad las asociaciones se cuentan por miles en el estado español, y las que seguimos códigos de buenas prácticas somos unas 80

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