El Cultivador 47
13 actualidad y activismo varios países de Europa. Siendo reco- nocido el modelo como unmedio viable para el abordaje del consumo de drogas desde una perspectiva de reducción de riesgos. Gracias a este CdBP hemos sido reconocidos como actores en la escena política y social, y nos ha llevado a una estrecha colaboración con enti- dades de prevención de riesgos, instituciones públicas y grupos políticos. En nuestro país, la falta de regulación y carencia de CdBP en algunos colecti- vos, se ha traducido en un elevado número de condenas, sobre todo a aso- ciaciones no federadas, que llegan a los juicios desprovistas de las herra- mientas necesarias para tener una defensa basada en la reducción de ries- gos asociados al consumo y en la lucha política por los derechos y libertades de las personas usuarias de cannabis. Cabe destacar que estamos orgullosos de que gracias a seguir los CdBP de ConFAC, las asociaciones federadas han evitado condenas penales ymultas, que en otros casos no han podido evitar, apareciendo en sentencias como un atenuante el pertenecer a ConFAC y seguir su CdBP. Por ello, creemos que el paraguas que ofrece esta estructura es necesario para encontrar unmínimo de seguridad jurídica. Es público y notorio que, desde la difusión de la guía CSC, el sector eco- nómico ha crecido junto a la expansión del fenómeno del modelo de clubes en la península. Esto queda patente en declaraciones de diferentes actores del sector con comentarios tipo "los colec- tivos cannábicos han sacado una realidad de las calles y lo han llevado al Congreso" o “antes vendíamos bote- llas de un litro de abono y ahora vendemos garrafas de cinco litros”. Los CSC que están federados respetan a los grows y la cadena de distribución, apoyando a un sector que nosotros encontramos clave para el movimiento cannábico, que es el mundo grow , sus distribuidores y fabricantes, que man- tienen y transmiten la cultura del cannabis. La estela de políticas prohibicionistas de un gobierno intolerante con los movimientos sociales y concentrado en la persecución de los CSC complica la existencia de estos colectivos, con especial repercusión en aquellos que no establecen códigos de conducta. Probablemente esto continuará en los próximos años, aunque haya un cambio hacia un gobierno progresista, y es que muchas juntas directivas han perma- necido desinformadas por una aparente situación de legalidad. Esto ha generado una percepción errónea en la que se ha interpretado que las asociaciones cannábicas eran una herramienta para generar riqueza, cuando en realidad son una herramienta de reducción de riesgos y de cambio social en pro de los derechos de las personas usuarias. la regulación del cannabis es el primer paso para conseguir un cambio de las políticas de drogas que sitúen a las personas y sus derechos en el centro de las mismas Gracias a este código de buenas prácticas hemos sido reconocidos como actores en la escena política y social Portada del proyecto oficial de 2020
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