El Cultivador

incluso, censurada. Sin embargo, no todas las actitudes patriarcales han corrido a cuenta de los hombres. Tam- bién he sufrido competitividad, discriminación, censura y ninguneo por parte de mujeres, y esos casos son los que más duelen. El episodio más dolo- roso fue por parte de una compañera, en un instituto de investigación sobre políticas de drogas, cuando pedí reduc- ción de jornada por maternidad. Me acusaba de que trabajaba poco, presio- nándome para que volviera a la jornada completa. Presumía de feminista. Por otra parte, al igual que me ocurrió con mis amigos de la juventud, a lo largo de mi vida profesional los gestos más bellos, de generosidad, cuidado y atención, los he recibido por parte de hombres. El primero fue el dueño del after hours que mencioné antes, quien, con el local lleno de policías, tuvo tiempo para localizarme (en una época en la que no había móviles) y avisarme de que no fuera, evitándome así unmarrón. También, una vez en la cárcel, se preo- cupó de enviar a un amigo suyo a buscarme para pagarme un dinero que me debía en el momento de la redada. En Bolivia, un prestigioso periodista de investigación de la época compartió contactos y saberes con mi compañera y conmigo gracias a los cuales apren- dimos que el periodismo es algo más que reproducir comunicados de prensa. EnMadrid, Mariano Aguirre 1 , mi pri- mer jefe en el ámbito de la investigación, se convirtió en mi maestro y referente, gracias a él aprendí a escribir y comencé a publicar mis primeros artículos sobre política de drogas. Su generosidad con el conocimiento se convertiría en mi modelo a seguir en los años posteriores. En el mundo del periodismo especia- lizado, Gaspar Fraga 2 me demostró que se pueden consumir diferentes sustan- cias prohibidas y ser un buen profesional. Confió en mí sin dudar, abriendo las puertas de la revista a la primera serie de entrevistas a mujeres publicada en una revista cannábica. En el activismo internacional, Joep Oomen 3 , compañero y amigo, me apoyó siempre y reconoció mi trabajo aunque no siempre compartiéramos la misma visión estratégica. En el ámbito estatal, los compañeros vascos, Iker Val y Joseba del Valle me han demostrado que siempre puedo contar con ellos, hasta cuando me estoy quitando del activismo y tengo una recaída. En lo que se refiere a otras sustancias, mi compañero en la coordinación de la Federación FAUDAS, Joaquín Laínez, se convirtió enmi consejero y cómplice, defendiéndome y ofreciéndome su amistad y respeto en uno de losmomen- tos más difíciles de mi trayectoria profesional en el universo drogas. En el ámbito comercial, el gran Sebas me ha demostrado durante años que estar en la industria no está reñido con tener una ética, apostar por el acti- vismo y confiar en las personas. Creo que hay muchos intereses detrás de esa “guerra de sexos” 45 narcofeminismo Mariano Aguirre, mi primer jefe en el ámbito de la investigación, se convirtió en mi maestro y referente (autora: Monserrat Boix) Gaspar Fraga confió en mí, abriendo las puertas de la revista a la primera serie de entrevistas a mujeres Iker Val y Joseba del Valle me han demostrado que siempre puedo contar con ellos Joep Oomen, compañero y amigo, me apoyó siempre y reconoció mi trabajo, aunque no siempre compartiéramos la misma visión estratégica

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