El Cultivador

Hay más hombres que han hecho mella, y a todos les agradezco profun- damente haber formado parte de mi vida. El de las drogas es un mundo de hombres, o lo era hasta antes de ayer. Por suerte, cada vez hay más mujeres que están equilibrando la balanza, rom- piendo con las actitudes patriarcales y poniendo su grano de arena para que este ámbito sea menos competitivo y fetichista, y más amable y tolerante. Soy feminista, y estoy orgullosa de ello. Las mujeres que conocí en los entornos feministas me enseñaron a relacionarme con otras mujeres y a dar valor a la palabra sororidad. Creo fir- memente que existe otromodo de hacer las cosas, desde el corazón, la ternura y el amor. Todos tenemos un hemisferio derecho y un hemisferio izquierdo en nuestro cerebro, todos tenemos energía masculina y energía femenina. Se trata de una cuestión de equilibrio. Se trata de colaborar, no de dominar. No creo que exista un problema entre hombres y mujeres por el hecho de serlo, ni que haya que vivir, ni presentar nuestras relaciones como una con- frontación. Creo que hay muchos intereses detrás de esa “guerra de sexos” (a río revuelto, ganancia de pescadores). La confrontación genera resentimiento, miedo, tristeza y victi- mismo. Cuando esas emociones son las que dominan, es muy fácil controlar a la población e imponer medidas urgentes para solucionar “el problema”, medidas que siempre están orientadas a reprimir y coartar derechos en nom- bre de la seguridad. Tampoco niego que exista machismo y violencia en nuestra sociedad. Lo mamamos a diario, en las canciones que escuchamos, los libros que leemos, los anuncios, películas, series, progra- mas de televisión que vemos. Lo encontramos en la escuela, en el trabajo, en las calles, los bares, los centros comerciales… Cuando creemos que lo hemos superado, nos descubrimos com- prándole una pistola a nuestro hijo o una muñeca a nuestra hija. Y es que no hay que olvidar que el machismo es uno de los pilares del patriarcado. Pero el patriarcado es una estructura que construimos cada día entre todos y todas. Con cada acción, palabra o pensamiento. Por eso también es responsabilidad nuestra desmontarla, y eso no va a ocurrir nunca si no traba- jamos juntos. Hombres y mujeres. No se trata de acusar a nadie sino de buscar la manera de colaborar para construir juntos un mundo menos violento y más armónico, en el que seamos más libres y felices. Es muy difícil manipular a los pueblos que son libres y felices. Por eso prohibieron las drogas que nos hacen sentir así. Para controlarnos. No lo permitamos. Referencias 1. Director en ese momento del Centro de Investigación para la Paz. 2. Director y alma mater de la revista Cáñamo , desde su fundación hasta su muerte en 2009. 3. Coordinador durante muchos años de la Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces, de la que fui presidenta. A los 21 trabajaba de camarera en un after hours de la ruta del bakalao madrileña El patriarcado es una estructura que construimos cada día entre todos y todas 46 narcofeminismo Me pusieron la etiqueta de puta incluso antes de perder la virginidad

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