El Cultivador

74 pensamiento psicodélico Okinoshima, hacia 8200 a. C. 12 . No obstante, hay autores que apuntan a una posible contaminación del exterior que haya alterado los resultados, por lo que no hay acuerdo en la comunidad científica para respaldar tal afirmación. Sí que hay acuerdo entre expertos al situar enEstonia, el registromás antiguo del uso del cannabis en Europa, datado en 5600 a. C., en el sitio de Alkali 13 . Ayahuasca de rituales La cuestión acerca del origen de la ayahuasca es una cuestión espinosa y controvertida. Y es que, a pesar de los reiterados intentos de ver la sustancia –obtenida por la decocción de la liana Banisteriopsis caapi junto a las hojas de Psychotria viridis o de Diplopterys cabrerana – como una medicina mile- naria en las tribus indígenas americanas, no existe una evidencia arqueológica o iconográfica clara que respalde tal afir- mación. Los defensores de la antigüedad pre- histórica de sus usos, asumen que la invención de la vajilla –cuya evidencia más antigua se halla en la cultura de Valdivia de Ecuador entre 4400 y 4000 a. C.– es el origen de los usos de la sustancia, aunque esta asunción no está respaldada por ninguna prueba. Mientras tanto la comunidad científica sí parece convenir por mayoría que los orígenes de la ayahuasca están en la Amazonia occidental y, en concreto, se atribuyen a las tribus tukanoides 14 , que extenderían sus usos hacia el sur. Se han realizado además estudios bioquímicos –por ejemplo, momias precolombinas han mostrado la pre- sencia de harmina, pero esta puede haberse obtenido de otras fuentes dis- ponibles cuyo consumo es conocido 15 –, de lingüística –para rastrear el origen de la palabra ayahuasca–, de musico- logía –se han estudiado los ícaros, cánticos usados en los ceremoniales ayahuasqueños –, o de migraciones para aclarar la cuestión; pero, ante la falta de certezas, lo más adecuado, como explica Samorini es considerar que “hasta que no se encuentren docu- mentos arqueológicos válidos y demostraciones de una mayor anti- güedad de la bebida de ayahuasca, vale la tesis que ve su origen en el II milenio d. C”, y añade “esto, si no admitimos la de Brabec de Mori la cual no le concede más de 300 años de antigüedad” 16 . Brabec de Mori opina, por su parte, “que la asunción de uso milenario no puede ser sostenida, simplemente por- que sería bastante ilógico en mi entendimiento que los tukanoides hubieran usado un elemento cultural por miles de años inadvertido por otros grupos indígenas que, en tiempos pre- colombinos, intercambiaron muchas otras ideas intensamente” (Brabec de Mori, 2011). Tanto en lo respectivo a los usos de la ayahuasca como a los de otras sus- tancias embriagantes de origen vegetal, lo más sabio parece ser, en definitiva, esperar a que aparezcan evidencias que iluminen nuestro conocimiento. Mien- tras tanto, no podemos olvidar que las hipótesis, si no se fundamentan con evidencias indiscutibles, siguen siendo hipótesis. Hipótesis y teorías. No cer- tezas. Referencias 1. Juan-Tresserras, J. (2000). “La arqueo- logía de las drogas en la Península Ibérica. Una síntesis de las recientes investigaciones arqueobotánicas”. Complutum , 11, pp. 261-274. 2. Samorini, G. (2016). “Las fechas más antiguas de la relación humana con las drogas”. Cultura y Droga , 21, pp. 91-113. 3. Para más información: bit.ly/39vb5RY. 4. Liu, L. et al. (2018). “Fermented beverage and food storage in 13,000 y- old stone mortars at Raqefet Cave, Israel: Investigating Natufian ritual feasting”. Journal of Archaeological Science: Reports , 21, pp. 783-793. 5. Para más información: bit.ly/321aFQv. 6. Para más información: bit.ly/38BodVp. 7. Kvavadze, E. et al. (2010). “Arguments indicating the presence of wine in Neolithic pots from Georgia using the method of palynological and chemical analysis”. Proceedings of the XXXIIIrd World Con- gress of Vine and Wine . pp. 123-132. USA: Tbilisi. 8. McGovern, P. et al (1996). “Neolithic resinated wine”. Nature , 381, pp. 480- 481. 9. Pauketat, T. et al (2002). “The residues of feasting and public ritual at Early Cahokia”. American Antiquity , 67, pp. 257-279. 10. Cartmell, L. et al. (2001). Nicotine and nicotine metabolites in South Ame- rican Pre-Columbian mummy hair. En Studies on ancient mummies and burial archaeology (pp. 237-242). Bogotá: Fun- dación Erigaie. 11. Para más información: bit.ly/2P1eiki. 12. Kudo, Y. et al (2009). “Radiocarbon dating of the fossil hemp fruits in the earliest Jomon period from the Okinoshima Site, Chiba, Japan”. Japan Journal of Botany , 17, pp. 27-32. 13. Posca, A.; Saarse, L. (2006). “New evidence of possible crop introduction to north-eastern Europe during the Stone Age”. Vegetation History Archeobotany , 15, pp. 169-179. 14. Brabec de Mori, B. (2011). “Tracing hallucinations: Contributing to an ethno- history of ayahuasca-usage in the Peruvian Amazon”. En The internationalization of ayahuasca (pp. 23-47). Zūrich: LIT Verlag Münster. 15. Ogalde, J. et al. (2010). “Uso de plantas psicoactivas en el Norte de Chile: evidencia química del consumo de aya- huasca durante el Periodo Medio (500-1000 d.C.)”. Latin American Anti- quity , 21, pp. 441-450. 16. Samorini, G. (2014). “Aspectos y problemas de la arqueología de las drogas sudamericanas”. Cultura y Droga , 19, pp. 13-34. Preparación de ayahuasca en Ecuador (Terpsichore, CCBY-SA 3.0, Wikipedia) A pesar de los reiterados intentos de ver la ayahuasca como una medicina milenaria en las tribus indígenas americanas, no existe una evidencia arqueológica o iconográfica clara que respalde tal afirmación Cannabis ruderalis (Le.Loup.Gris, CCBY-SA 3.0, Wikipedia)

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