El Cultivador

72 pensamiento psicodélico respuestas de hoy dejan de ser útiles mañana, a la luz de nuevos hallazgos. Amapolas cultivadas El opio se obtiene de la adormidera o amapola real, conocida también como Papaver somniferum . Se cree que esta amapola fue creada por el hombre mediante el cultivo y la selección de la amapola silvestre, la Papaver setige- rum . De hecho, los taxonomistas acuerdan que solo existe una especie de estas amapolas, la P. somniferum L. ( Papaveraceae ) y dos subespecies, las cultivadas y las silvestres 1 . La evidencia más antigua sitúa su uso hacia 5600 a. C., en Italia, en el sitio de La Marmotta, junto a Roma 2 . Allí la evidencia muestra una forma interme- dia entre la amapola silvestre y la somniferum , lo que hace pensar que quizás el origen de la selección sea el país mediterráneo. El conocimiento de la adormidera parece extendido primero por yaci- mientos neolíticos de Italia y España. En Córdoba, en la Cueva de los Mur- ciélagos de Zuheros 3 , también se han encontrado evidencias de su uso en torno a 5360 a. C 4 , un poco después del caso italiano. Como nos aclara Gue- rra-Doce en Evidencias del consumo de drogas en Europa durante la Pre- historia : “la presencia de esta planta (adormidera en cápsulas) en este tipo de ambientes (contextos funerarios y rituales) y su elección como motivo ornamental que simboliza el sueño o la muerte puede atestiguarse ya desde el Neolítico (Cueva de los Murciélagos de Albuñol)” 5 . Algo después, sus usos son atestigua- dos en el centro y norte de Europa. Por ejemplo, a principios del siglo XIX, se hallaron grandes cantidades de semi- llas y frutos de amapola en los sitios neolíticos del arco alpino, datados entre 4800-3200 a. C. 6 . Posteriormente, en la Edad de Bronce, más al este del Mediterráneo, se han descubierto una amplia variedad de evidencias, que prueban sus usos incluso en contextos domésticos. Las semillas eran valoradas por sus propiedades oleaginosas, pues pueden comerse y dan aceite 7 . La importancia de la adormidera acabaría motivando el desarrollo de un comercio a mediados del segundo milenio a. C. en el este del Mediterrá- neo. Esto ha sido muy evidenciado, por ejemplo, en Micenas: “Contamos con ciertas representaciones artísticas de un momento avanzado de la Edad del Bronce, en la segunda mitad del segundo milenio a. C., en las que el grado de realismo es tal que no existen dudas acerca de la identidad de las plantas plasmadas. Se trata en todos los casos de escenas de indudable carácter religioso que incluyen imá- genes de la adormidera […] El ejemplo más claro en este sentido lo ofrece [… ] la Diosa de las Adormideras, descu- bierta en el santuario cretense de Gazi, atribuida al 1300 a. C” (Guerra- Doce, 2006). ¿Qué fue primero, el San Pedro o el peyote? La arqueología ha demostrado que el cactus es la sustancia psicoactiva con la que el hombre ha mantenido una relación más larga en el continente americano, o comomejor resume Gior- gio Samorini, “por ahora, el San Pedro es la fuente embriagadora más antigua de Sudamérica” 8 . Los usos de este cactus, como la arqueología ya ha demostrado, se remontan al menos 10.000 años hacia atrás: la prueba más antigua se ha encontrado en los Andes, en la Cueva del Guitarrero 9 , en Áncash. Sin duda, el San Pedro se lleva la palma. No obstante, el otro gran favorito, el peyote, tampoco se queda atrás en Amapola (CC0, Pexels) El San Pedro es la fuente embriagadora más antigua de Sudamérica Diosa de las adormideras de Gazi (Zde, CC BY-SA 4.0, Wikipedia)

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