El Cultivador 5

44 cultivo avanzado día y 6 de oscuridad. En el momento del primer tras- plante realizamos la primera selección, descartando las en- fermas, débiles, o las que na- cieron con días de retraso. Cuando las plantas alcanzan el mes de vida, según varie- dad, empiezan a mostrar su sexo; es el momento de la se- gunda selección, escogiendo tan sólo aquellas que mues- tren los rasgos que más dese- amos ver luego en nuestro cruce final, ya sea por olor al frotar el tallo, vigor, distancia entre nudos corta, demanda de comida, adaptabilidad a vuestra manera de cultivar: lo que deseéis. Seleccionaremos machos y hembras, inten- tando que el aspecto de todas sea lo más uniforme posible, para asegurarnos la uniformi- dad en sus hijas. Es la hora de pasar a floración. Llegados a este punto nos en- contramos varias opciones a elegir, según gustos, posibili- dades y cantidad de semillas que se quieran conseguir al final. -La primera opción es poner tanto las hembras como los machos a florecer, y dejarlos a su libre albedrio para que se polinicen todas con todos. Para este caso lo más reco- mendable sería poner las hem- bras a floración al menos 15 días antes que los machos, porque los machos florecen más deprisa que las hembras. Así alcanzarían el clímax de la floración a la vez y la poliniza- ción seria más efectiva. Un in- conveniente es que a las 4-5 semanas de floración hay que retirar los machos para que no continúen polinizando semi- llas que el día de la cosecha no estarían maduras. Esto con- lleva otro inconveniente: al estar los machos varios días junto a las hembras, la polini- zación ha sido escalonada y las semillas no madurarán a la vez. Además, los machos, al ser retirados, dejan un hueco que podría haber sido usado por una hembra. Hay que aprove- char todo el potencial del foco, que la luz está cara hoy día. -La segunda opción es pasar las hembras a floración y tan sólo un macho con ellas. En el momento en que el macho empieza a mostrar flores se las vamos quitando, dejando tan solo una pequeña rama de la cual saldrán las flores estami- níferas que producirán sufi- ciente polen para más de cien semillas. En el momento en que la rama abre las flores, to- mamos el macho, acercamos la flor al cogollo que deseamos polinizar y golpeamos suave- mente la rama del padre. El cogollo donde hemos dejado caer el polen se llenará de se- millas y los cogollos cercanos producirán alguna suelta. -El tercer método, mi favo- rito, consiste en realizar un es- queje del macho que vamos a usar como padre (de ahí el ar- tículo sobre clones), y sin darle crecimiento y en maceta pe- queña (0,25L), pasarlo a flora- ción cuando las hembras lleven unos 15 días bajo sodio. Al poner el clon macho tan pe- queño, no le da tiempo a cre- cer y tan solo produce unas pocas flores muy controlables. Así no produce miles de semi- llas, con las cuales no sabría- mos qué hacer, si tan sólo usa- mos un puñado al año. En el momento en que el macho abre sus flores, esparcimos el polen sobre las partes bajas de las ramas; así nos aseguramos semillas de los cogollos baje- ros que no suelen producir mucho, y las puntas quedan intactas, sin semilla, para fu- marlas a gusto. También hay la opción de re- coger el polen en una sala aparte de dónde estén las hembras, golpeando las ramas de los machos sobre papel de aluminio. Para que no se pegue, se deja secar a tempe- ratura ambiente unas horas y se guarda dentro de un tubo eppendorf con granos de arroz que absorban la humedad. De esta manera podemos conge- lar el polen de nuestro macho favorito y usarlo para polinizar futuras hembras. El polen bien seco se conserva unos días en la nevera y unos meses en el congelador. Al guardarlo Conseguir nuestras semillas en exterior es más sencillo aún que en interior El resultado Tahoe x PTK

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