El Cultivador 5
D espués de un primer mes de ajetreo por Cali- fornia, viviendo en Stanford y San Francisco, mi primera se- mana como ciudadano de Oa- kland fue bastante tranquila. Tuve tiempo para conocer los cuatro dispensarios de la ciu- dad. De entre ellos obvia- mente hay que destacar Harborside Health Center, el dispensario más grande del mundo, y para mí uno de los mejores que he conocido en cuanto a la relación calidad/precio y trato con los pacientes, ya que, entre otras actividades gratuitas, incluye masajes, acupuntura y cursos de horticultura. Oakland es una ciudad rela- tivamente pequeña, y gracias a que un amigo me había prestado una bicicleta, podía pasearme por el barrio de Oaksterdam (“Oakland” + “Amsterdam”), donde se en- contraban los otros tres dis- pensarios: Organicann, al lado de una comisaría y del ayuntamiento de la ciudad, Purple Heart, en el que al menos un día a la semana re- galaban algún comestible cannábico con cada compra, y Blue Sky, el dispensario de la universidad, que imita el mo- delo de los coffeeshops de la ciudades holandesas. Precisamente en Blue Sky pude comprar un delicioso y famoso comestible que conte- nía cannabis que preparaba Aunt Sandy, la profesora de nuestra siguiente clase de la universidad del cannabis. Se llamaba “Lemon Bars” (Barri- tas de limón) y la etiqueta lla- maba la atención porque ponía “10X, VERY POTENT”. Tuve que hacerle una foto para tenerla como recuerdo, y releer las indicaciones de uso un par de veces antes de pro- barlo para disfrutar después de una agradable y relajada tarde, con tan solo una pe- queña porción de aquel deli- cioso postre cannábico. Llegado ya el miércoles, Judy, nuestra mentora durante el se- mestre, daba comienzo a la quinta clase con la noticia de que, ya en la siguiente lección, recibiríamos el “examen” de mitad de curso, una prueba vo- luntaria que aquellos alumnos que queríamos obtener el cer- tificado de graduación del curso debíamos superar. Nos informaba también sobre reu- niones como la de la organiza- ción de NORML (Organización por la normalización del uso responsable del cannabis y la reforma de sus leyes) y la reu- nión mensual en torno a la “Measure Z” (“Medida Z”), que se organizaba en el ayunta- miento de la ciudad de Oa- kland por un consejo de ciuda- danos y policías locales. Esta medida hace que la venta pri- vada, cultivo y posesión de can- nabis para mayores de veintiún años sea la menor de las prio- ridades para los agentes del orden público. Además, per- mite y ordena el cobro de tasas y la regulación del mismo. A continuación, Judy nos presentó a Sandy Moriarty, una risueña mujer, más co- nocida como “Aunt Sandy”, que era nuestra profesora de “Cocina Cannábica” (autora de varios libros sobre la ma- teria), la cual ese mismo fin de semana impartiría un curso extracurricular sobre formas rápidas de preparar comestibles cannábicos, en el que se preparaban y de- gustaban unos raviolis infu- sionados con mantequilla cannábica. Aunt Sandy empezaba su clase invitándonos a plante- arle aquellas preguntas y cu- riosidades que nos fuesen surgiendo durante la lección, ya que al tratar de responder- nos ella también aprendería mucho. Para comenzar, trataba de explicarnos las mayores dife- rencias entre consumir canna- bis en forma de gas (fumado o vaporizado) o en forma de 57 cultura cannábica a la hora de ingerir comesti- bles cannábicos, y debido al paso de estos por el sistema digestivo, el viaje hasta el cerebro se prolonga hasta el inicio de la digestión, pa- sada la media hora o cua- renta y cinco minutos Piruleta de cereza con cannabis sativa
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