El Cultivador 5

cualquier alimento al que se le infusione cannabis de alguna forma será además una op- ción preferible frente a, por ejemplo, ciertas combinacio- nes de diversos medicamentos sintéticos que solo “tapan” un síntoma por pastilla y que tie- nen, en ocasiones, efectos no- civos sobre el hígado. Otro de los grandes benefi- cios del cannabis es que, gra- cias a que los cannabinoides de la planta no son tóxicos, y que debido a que son com- puestos muy parecidos a los endocannabinoides (com- puestos que todos los verte- brados producimos de manera involuntaria en el in- terior de nuestro organismo hallamos o no hallamos es- tado en contacto con la planta del cannabis), no hay problema de intoxicación ni hay muerte conocida en la historia de la humanidad por un exceso de cannabis. De hecho, los científicos han in- tentado inducir la muerte de animales de laboratorio como ratas y perros inyec- tándoles altísimas cantida- des de cannabinoides directamente en el torrente sanguíneo, y no han conse- guido más que mantenerlos bajo los efectos durante hasta un día entero, pero nunca llegando a matarles. Aunque no hay riesgo de so- bredosis, si uno cree que se ha excedido al consumir algún comestible cannábico de mucha potencia porque siente que no es capaz de controlar el “subidón”, se recomienda mantener la calma, ya que no hay por qué considerarlo una emergencia médica, y dejar que el tiempo solucione el ex- ceso de cannabinoides en el organismo de dicho paciente. Un ambiente relajado, buena música o una interesante con- versación y buenas vibracio- nes pondrán el resto en su sitio. En caso de sentir sueño, se recomienda obviamente descansar plácidamente. Sandy nos comentaba que uno de los métodos que los co- cineros enseñan a los pacien- tes para medir la “potencia” de los comestibles cannábicos es el de indicar desde “1x”, que sería una dosis, “2x”, “3x”..., hasta “10x”, que serían diez veces esa supuesta dosis. Aun así, el hígado de cada persona es tan único como nuestras huellas dactilares, de forma que dicho órgano biotransfor- mará y biomagnificará los cannabinoides de diferente manera, por lo que estos afec- tarán a cada individuo de muy distinta forma. Debido a esto, nos insistía en que el procedimiento ade- cuado para disfrutar de los comestibles que contienen cannabis es totalmente parti- cular y único. Cada paciente debe ser responsable a la hora de ajustar la dosis que consi- dera necesaria, teniendo en cuenta el ambiente en que se haga: relajado, para un mayor disfrute, probando primero una mínima porción y esperar al menos treinta minutos para comprobar si se ha conse- guido el efecto buscado. Aunt Sandy nos hacía saber además que, en realidad, hacer comestibles cannábicos puede ser muy asequible, ya que se puede hacer mantequi- lla de cannabis con los restos de la cosecha, los cuales tie- nen desde un 5 a un 10% de contenido en tricomas, con lo que se consigue una mante- quilla de una potencia media, adecuada para aquellos que se inicien en el consumo de la misma. De hecho, nos con- taba que ella misma había empezado a experimentar con la cocina cannábica cuando se le ocurrió pedir los restos de las cosechas a los grandes cul- tivadores y se ofreció a reco- gerlos gratis en los domicilios de estos. Debido a la naturaleza lipo- fílica de los cannabinoides, estos se unen a los lípidos que se encuentran en productos como la mantequilla, la leche, los aceites, o los alcoholes, entre otros. Aun así, Aunt Sandy nos insistía en que lo mejor que podíamos utilizar para las recetas que ella nos iba a enseñar era mantequilla de la mejor calidad posible, y yo añadiría que fuese ecoló- gica para conseguir un sabor más puro y saludable. La forma que Aunt Sandy nos enseñaba para hacer su mantequilla cannábica “10X” era muy sencilla. Se necesita: cannabis (restos o cogollos, en el caso de querer obtener cierta potencia), una olla grande, uno o dos bloques de mantequilla, agua, un cola- dor, una fuente para horno y distintos recipientes peque- ños para guardar nuestra mantequilla medicinal. Los pasos a seguir son los si- guientes: se pone el cannabis en la olla y se llena de agua tres cuartas partes, se calienta a fuego medio alto sin que lle- gue a hervir en ningún mo- mento del proceso; se añade el bloque de mantequilla, se baja ahora a fuego medio y se remueve cada cinco o seis mi- nutos, asegurándose que no se queme ni se pegue a la olla. Se sigue removiendo al menos hasta pasada una hora y media o dos horas. Cuanto más tiempo se alargue el pro- ceso, mejor será la extracción. Habrá que añadir agua hasta la mitad de la olla, si vemos que la cantidad de agua se ha reducido hasta un cuarto de la misma. Aunt Sandy nos reco- mendaba cocinar nuestra mantequilla hasta ocho horas para así eliminar por com- pleto el característico, delator y a veces indeseado olor a cannabis. Una vez terminado el pro- ceso anterior, se cuela y se vuelca el líquido resultante en una fuente de cristal de horno, y se estruja bien el cannabis empapado en man- tequilla y agua para obtener el mayor resultado. Se obser- vará un color marrón oscuro con tonos amarillos. Al dejar enfriar a temperatura am- biente, la mantequilla con el cannabis en su estructura, que se habrá tornado de color amarillo verdoso, al ser menos pesada que el agua co- menzará a solidificarse en la superficie de la fuente, y se verá ahora perfectamente la diferencia de colores, ya que el agua marrón quedará en el fondo. Llegados a este punto, es hora de meter la fuente a la nevera y dejar reposar du- rante al menos seis horas, para conseguir de esta ma- nera que la mantequilla soli- difique perfectamente y sea más manejable para después poderla romper e introducirla finalmente en los distintos re- cipientes pequeños. Como idea para conservar la mante- quilla, nos sugería meterla en un bote de cristal y cerrarlo haciendo el vacío, y meterlo en el congelador, donde puede durar hasta un año. Las cantidades, como ella nos aseguraba, irán en una proporción que debe calcu- larse a ojo de buen cubero, en principio considerando la po- tencia que cada cocinero quiera obtener, entendiendo que si usamos la misma can- tidad de cogollos que de res- tos de cosecha, la diferencia en la potencia entre ambas mantequillas será muy grande. Una vez hecha nuestra man- tequilla cannábica, nos invi- taba a añadirla a cualquier alimento que nos imagináse- mos, por ejemplo unas palo- mitas para llevarnos al cine y pasar una muy agradable 59 cultura cannábica para pacientes que buscan un alivio duradero contra los síntomas de su enfermedad, se recomienda el uso de co- mestibles de cannabis Cada paciente debe ser responsable a la hora de ajustar la dosis que considera necesaria Tintura de cannabis hecha con SKYY Vodka

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