El Cultivador 5

tarde, infusionarla en salsas de cualquier tipo, utilizarla para cualquier tipo de bolle- ría... En lo relativo al proceso de elaborar aceites vegetales con cannabis, para los que se puede usar aceite de oliva, de girasol y otros, consistiría en introducir el cannabis en dicho aceite, mantenerlo en un lugar sin luz y agitar el re- cipiente una vez al día, du- rante al menos un mes. Así se consigue un aceite vegetal cannábico con el que pode- mos cocinar cualquier receta que deseemos. Sandy nos hablaba también sobre la versatilidad de las tinturas de cannabis, hechas con glicerina vegetal o con al- cohol, (aplicando el mismo procedimiento que para reali- zar los aceites vegetales). Se puede utilizar vodka o alcoho- les similares para conseguir resultados aceptables, y se pueden usar alcoholes con el menor porcentaje posible de agua, tales como los orujos, o alcoholes con al menos un 75% de volumen de alcohol, para conseguir extracciones más eficientes. En cuanto a lo relacionado con la seguridad alimentaria, nos comentaba que cada con- dado tenía unas leyes distin- tas, a las que deberíamos atenernos en el caso de querer vender nuestros propios co- mestibles en cada zona. De forma particular, cada dis- pensario se ocupa de asegu- rarse de que los comestibles que vende provienen de una fuente segura, y en cierta forma se preocupan por as- pectos como el empaquetado adecuado para evitar la en- trada de luz y aire. El etique- tado correcto debe contener indicaciones sobre los ingre- dientes, la potencia estimada, las leyes de seguridad alimen- taria bajo las que se encuentre y las advertencias para que sea usado únicamente por adultos y se mantenga fuera del alcance de los niños, y por supuesto la recomendación de no conducir, ni manejar maquinaria pesada, bajo la influencia del mismo. Aunt Sandy terminaba su clase dándonos las gracias por aprender con ella e incitándo- nos a disfrutar de la cocina con cannabis de forma res- ponsable y saludable. Al final de la clase recogí los deberes que había que entre- gar la semana siguiente, y me di cuenta de que ya tenía he- chas las respuestas a dos de las preguntas. Una de ellas era inventar una receta que contuviese cannabis, y ya antes de estar en California, sin saberlo, yo mismo había preparado algo parecido al Bhang de la India, del que también nos había hablado Aunt Sandy en la clase: infu- siones cannábicas con leche. La respuesta era sencilla: so- lamente se necesita cannabis, leche de vaca o de soja (a poder ser en ambos casos, ecológicas, repito, para conse- guir un sabor más puro y sa- ludable), el doble de agua que de leche y una mezcla de bol- sitas de infusiones de distin- tos tipos de té, poleo-menta, un poco de canela y miel; y cocinar todo, sin hervir, hasta que se evaporen las dos partes de agua. La segunda pregunta, cuya respuesta ya tenía, consistía en diseñar una etiqueta y un empaquetado para nuestro producto cannábico, y como respuesta al apartado de la etiqueta tenía la suerte de haber hecho la foto de las fa- mosas Lemon Bars de Aunt Sandy, y bastaba con introdu- cir los ingredientes de mi in- fusión cannábica y darle un nombre sugerente “The hap- piness potion” (“La poción de la felicidad”). En cuanto al empaquetado, mi opción era una botella de vidrio casi opaca, o bien una botella di- señada recientemente, hecha a partir de fibra de cáñamo respetuosa con el medio am- biente y reciclable (www.hempwaterbottle.com) , pero en ningún caso botellas de plástico convencional. Tras la intensa clase, y des- pués de tanto hablar de rece- tas deliciosas, algunos de los alumnos nos marchamos hacía la Student Union (Unión del Estudiante), un local asociado a la universi- dad donde poder alimentar- nos, relajarnos, compartir impresiones sobre las clases y disfrutar de buena música, mejor compañía y una esti- losa mesa de billar. Además, gracias a la Medida Z de la ciudad de Oakland, allí los alumnos mayores de veintiún años podíamos comprar y usar cannabis de forma recre- acional o medicinal. Gracias a la clase de Aunt Sandy, y ya pasado el tiempo, algo que creo que siempre hay que recordar es que, cuando se usa cualquier tipo de co- mestible cannábico, ya sea para uso medicinal o recrea- cional, cada consumidor - mayor de edad y responsable- debe aprender a calcular su propia dosis, empezando por una pequeña cantidad y espe- rando al menos treinta o cua- renta y cinco minutos para cerciorarse de haber conse- guido el efecto deseado. Por lo tanto, recordad: ¡probad un poquito y esperad! Dicho esto, ¡mucho ánimo con los fogones, que la cocina es un placer! Y os invito a bus- car en internet las recetas de las que Sandy nos hablaba en su lección, porque hay formas maravillosas de disfrutar de esta mágica planta medicinal. Como siempre, os animo a seguir aprendiendo porque nunca es suficiente, ¡hasta la siguiente clase! 60 cultura cannábica gracias a la Medida Z de la ciudad de Oakland, allí los alumnos mayores de vein- tiún años podíamos comprar y usar cannabis de forma re- creacional o medicinal Beef Jerky, carne desecada y especiada infusionada con mantequilla cannábica Cookies cannábicas de Releaf, Dispensario de San Francisco

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