El Cultivador

Lo importante: la teoría del hachís El hachís es simple y llanamente la excusa de Lallemand para “hacerse una pajamental” (disculpen el lenguaje). Y es que, Lallemand tenía como fin último difundir su teoría política y social. Durante la velada que se narra en el libro, los asistentes se dedican a dialogar y debatir acerca de la situación de los países europeos y analizando sus causas históricas, deciden, como bien resume Lazare, “que los pueblos tienen nece- sidad los unos de los otros y que un abrazo de la especie humana completa se producirá”. Este es el verdadero objetivo de la narración: plasmar una teoría de confederación europea. Mauricio Tenorio-Trillo defiende que esta “es una de las primeras apariciones de la panlatinidad” y, en Latin America: The Allure and Power of an Idea , cuenta que “de algún modo, el hachís revela la necesidad de una latinidad como forma de confederación cultural, una solución a los problemas de la conquista imperial y una homogeneización de la modernización, por la santé du corps social (la salud del corpus social) depen- diente de las libertades locales. En la desenmascarada realidad del hachís, Marsella sería la capital natural de la latinidad formada por España, Francia, e Italia, una federación de hermanos, no conquistadores”. Esta federación de hermanos confor- maría una confederación “ibergalital”, como explicaba el coetáneo de Lalle- mand, Adolphe Marie Gubler en Claude-François Lallemand : “Si la humanidad no es aún una sola familia, por lo menos los pueblos ya se han agrupado en grandes cuerpos de nacio- nes, siguiendo las afinidades naturales de raza; y los franceses, unidos a los italianos y a los españoles, forman una république ibergallitale ”. La utopía del hachís de Lallemand dibujaba una Europa de pueblos unidos. Unidos bajo una únicamoneda, aunque no aventuraba que fuera el euro. Tam- bién adivinaba que los europeos estarían unidos bajo una única bandera, aunque imaginó una Europa más colorida con una bandera arco iris sobre fondo blanco (Lallemand no pudo prever que el colectivo LGTB tendría mejor gusto que Bruselas y se adueñaría de la “ban- dera de la libertad” en los años 70); y bajo una única ley en lo referente a derechos humanos. Aunque con matices y reajustes de última hora, la versión de la UE de Lallemand no iba desencaminada. Bien parece que el hachís hizo del francés todo un visionario, pues, como también apunta Jean Lazare, Lallemand es “visionario, él ha predicho con más de cien años de distancia el progreso de hoy y la construcción de la Europa de mañana”. No obstante, sería inútil negar que bebió de otras fuentes, en concreto de “tres autores que él conocía y sin duda frecuentaba”: Honoré Balzac, Pierre Leroux y George Sand son las grandes influencias del autor para esta idea. Final y resaca Le Hachych comienza con un relato apasionado y exaltador del hachís, para seguir con una disertación política y teorización de la confederación europea exponente de la palatinidad, y para acabar sin más, en unas pocas líneas que llenan una página. En el final, Lallemand retorna a la lectura del manuscrito hallado en su barco y cuenta que termina así: “El resto del manuscrito es casi indesci- frable; la única frase que podemos leer completa es esta: «A pesar de mi caída, a menudo vuelvo al hachís». No hay, sin embargo, otro rastro de firma que un gran zig-zag hasta la parte inferior de la página, dando a conocer a todas luces, un fuerte deseo de reposar en el colchón del cual ha hablado”. Y, así nos quedamos también nosotros al leerlo. Con sensación de resaca que hay que dormir. Porque lo cierto es que su estilo rápido y dinámico te invita a leerlo del tirón (como su autor parece haberlo escrito) pero, al final, para nos- otros, hijos de ese futuro que Lallemand predijo, nos aburren los cuentos euro- peos y no les encontramos la gracia de antaño. Además, si buscáis encontrar en Le Hachych de Lallemand a un precedente explícito y profundo digno de Le Hachych de Gautier, quizás acabéis decepcionados. El hachís es una excusa para Lallemand, mientras que, para Gautier, lo es todo porque su hachych versa sobre el hachís y no sobre utopías por él paridas. La utopía del hachís de Lallemand dibujaba una Europa de pueblos unidos 68 cannabis en la literatura Bubblehash (Syd Storm, Wikipedia)

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