El Cultivador
prácticas, garantiza su efectividad en torno a la reducción y prevención de daños, la defensa de los derechos de las personas usuarias, el asociacionismo y el control de la sustancia. Además, se ha consolidado como un auténtico referente para la sociedad en cuanto a la demostración de la capacidad de autogestión, cooperación, esfuerzo y movilización del activismo cannábico. Sin embargo y pese a la actuación de las asociaciones federadas en la ConFAC, estas tampoco se han librado de las consecuencias negativas de la justicia española. Uno de los últimos casos conocidos tiene que ver con la asociación cannábica La Maca (Movimiento Aso- ciativo Cannábico de Autoconsumo), una de las asociaciones cannábicas pio- neras en el modelo asociativo español que decretó su cierre en 2016 por la incesante presión policial a la que estaba sometida. De hecho, desde su creación, se ha enfrentado a ocho causas judi- ciales, incluyendo la presente, cinco de las cuales quedaron archivadas y dos fueron absolutorias, una de ellas por error invencible. En la notificación expedida en enero de este mismo año, se ponen de relieve las tendencias abusivas e hipócritas de las políticas drogas con las que se rige nuestro país que sigue encarcelando inocentes. La sentencia, aunque todavía no es firme, corresponde a dos inter- venciones policiales de 2011 y 2012, y condena a cinco personas que formaban la junta directiva de la asociación y a uno de los trabajadores a penas de cárcel que en conjunto suman un total de 31 años y cinco meses, además de las desorbitadas cantidades a las que ascienden las multas. Desde su fundación en el 2006, La Maca ha sido una de las asociaciones con más recorrido activista en España. Además, fue una de las primeras aso- ciaciones establecidas en Cataluña y pionera en establecer un servicio de acompañamiento terapéutico liderado por el doctor Joan Parés. Por su puesto, poco después de conocer la sentencia, la asociación emitió un comunicado donde, además de reivindicar y exponer su labor social, los responsables anun- ciaron que continuarán con esta lucha jurídica e interpondrán un recurso ante el Tribunal Supremo. Por desgracia, este no es el único pro- ceso judicial con sentencias superiores que se encuentra en vía de recurso. Otra de las sentencias más polémicas conocidas en el último año se ha ensa- ñado con Fernanda de la Figuera, más conocida como “la abuela marihuana”. Después de haber sido la primeramujer socia, fundadora y presidenta de una asociación cannábica, como es la ARSECA (Asociación Ramón Santos de Estudios del Cannabis de Andalucía), a sus 76 años ha sido condenada a nueve meses de prisión y un pago de una multa de 10.000 euros por cultivar y distribuir cannabis con fines tera- péuticos. Según el dictamen, la asociación que la activista constituyó en 2010 no cumplía con los requisitos que el Tribunal Supremo establecía en su día para la constitución de un club cannábico. Aunque se ha librado de los cuatro años de prisión que pedía la fiscalía de Málaga y en el fallo se reconoce que no existía ánimo de lucro, el juzgado con- sidera que sí se cometió un delito al favorecer el consumo de cannabis. Por supuesto, la activista más veterana, aunque convencida de que evitará la cárcel, tiene previsto recurrir y llegar “hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humano de Estrasburgo”. 13 actualidad y activismo Trabajo de campo la ConFAC ha logrado aunar fuerzas con diez federaciones cannábicas autonómicas y más de sesenta asociaciones distribuidas por todo el estado español Desde su fundación en el 2006, La Maca ha sido una de las asociaciones con más recorrido activista en España
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