El Cultivador
será un buen punto para probar y rec- tificar de sal y pimienta. ¿Y por qué solo la mitad del caldo? De esta manera podremos controlar el punto justo de cocción de los fideos, y dejar la fideuá con una texturamelosa y no caldosa. Así que, a medida que veamos cómo va desapareciendo el caldo, iremos añadiendo con un cazo un poquito más en consecuencia. Así como hemos indicado, conseguiremos un fideo bien cocido sin exceso de caldo. Antes de irnos con la fideuá al horno, he abierto los mejillones. Como podéis ver no los hemos añadido ante- riormente a la receta, y es que, personalmente, me gusta el sabor de los mejillones, así que siempre prefiero abrirlos a parte para asegurarme de que conservan todo su sabor y no se mezclan con el resto de la elabora- ción. En una olla a fuego máximo y con la tapa, añadiremos los mejillones con un buen chorro de limón y unas bolas de pimienta. Dejaremos cocinar unos 2 o 3 minutos, justo para que se abran, ya que finalizaremos su cocción junto a la fideuá en el horno. Tanto la fideuá como la paella son platos que podemos cocinar o finalizar en el horno, de esta manera consegui- mos una textura superficial tostada muy agradable, así que en esta ocasión no será menos. Una vez añadidos los mejillones y las gambas, si nuestra pae- llera lo permite, podremos meterla directamente al horno. En caso con- trario, nos ayudaremos de una cazuela de barro o de cristal, siempre asegu- rándonos de que sea apta para tal temperatura. Precalentaremos el horno a 200º aproximadamente, y meteremos la fideuá durante 5-7 minutos. Es impor- tante que en este punto el horno este a la temperatura indicada, para que justo nos pueda tostar la capa de arriba sin llevar de nuevo a ebullición la fideuá. Un buen truco para saber si lo hemos hecho bien es que podremos ver cómo parte de los fideos se han puesto de punta, debido al calor del horno. Si esto vemos que no sucede, seguramente no habremos precalentado bien el horno o no ha alcanzado la temperatura indicada. ¡Y ya lo tenemos listo! Serviremos acompañando de la mejor parte de la elaboración: ¡nuestro alioli de nueces al aceite cannábico! Alioli de nueces al aceite cannábico Para elaborar nuestro alioli cannábico partiremos de una ratio 1/3, es decir, por cada tres partes de aceite de oliva añadiremos una de nuestro aceite can- nábico. En este caso ya veis, 150 mililitros de aceite de oliva por 50mili- litros de aceite cannábico. Estasmedidas, dependiendo del efecto que queramos, podrán variar, aunque desde aquí siempre recomendamos empezar con dosis más bien bajas, ya que lo que queremos es disfrutar de una buena comida, ¡y no acabar en la cama o el hospital! Empezaremos cascando un huevo en nuestro vaso mezclador, y añadiendo todos los ingredientes restantes: la sal, la pimienta, el limón, las nueces y el ajo. Una vez lo tenemos, añadiremos el aceite cannábico y, a continuación, añadiremos el resto del aceite de oliva hasta más o menos sobrepasar el doble de la cantidad, esto serían los 100 o 150ml de aceite. ¡Todo listo! Empezaremos con la bati- dora en el fondo del vaso y dando potencia máxima sin moverla. Cuando veamos que empieza a cuajar desde el fondo, podremos ir moviendo suavemente arriba y abajo (unos 5 o 10 centímetros de recorrido) hasta que veamos que nos alcanza la textura dese- ada. Si vemos que, aun habiendo medido bien el aceite, no nos llega a espesar del todo, siempre podremos añadir un poco más de aceite con el fin de llegar a la textura deseada. Para ello, y sin parar de batir, añadiremos muy poco a poco más aceite, y segui- remos batiendo hasta que esté en su punto. Outro ¡Hasta aquí la receta de hoy! Ya sabéis, desde mi cocina siempre recomiendo consumir con responsabilidad, ¡pasadlo bien y disfrutar cocinando! ¡Espero que os haya gustado y nos vemos en la próxima! ¡Buenos humos! Consejos Siempre que cocinemos con can- nabis, debemos ser conocedores del nivel de tolerancia de las personas que vayan a ingerirlo y dosificar en consecuencia, siempre partiendo de dosis bajas o muy bajas. Con los restos de nuestra cosecha, como las ramas ya sin flor que nor- malmente acaban en la basura, también podemos realizar macera- ciones en aceite. Aunque en menor concentración, ¡también contienen principios activos y aromas muy interesantes! ¡De la planta no se desperdicia nada! También podremos elaborar acei- tes partiendo de extracciones como BHO o rosin. Simplemente las disol- veremos en un aceite de oliva templado, aunque de esta manera podemos renunciar a ciertos matices que solo nos aportará la flor. Si utilizamos restos de nuestro autocultivo de exterior para preparar aceites o mantequillas, es recomen- dable siempre lavar previamente la materia vegetal en agua templada. De esta manera podremos eliminar restos de pequeños insectos como mosca u orugas, tierra, pájaros o ¡incluso algún hongo furtivo! Nunca sobrepasaremos los 60 o 65 ºC cuando cocinamos con can- nabis, a no ser que la receta no lo permita, pues en algunas elabora- ciones será indispensable para cocciones y demás alcanzar tempe- raturas algo superiores. Solo así nos aseguraremos de que nuestra extrac- ción mantenga sobre todo los principios activos de nuestras flores, evitando la degradación y pérdida del efecto mínimo en un 40-50 %. 68 receta cannábica
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