El Cultivador

desierto en que las únicas tierras fértiles eran las bañadas por el Nilo. Los egipcios atribuían a lamandrágora propiedades afrodisíacas, quizás por los aromas que exhalan sus frutos, que aturden los sentidos y predisponen al disfrute sensual. Sus frutos eran muy utilizados como motivo iconográfico alusivo a la fertilidad (a veces sumados al loto). Se han encontrado evidencias tan diversas como las pinturas de las tumbas del escriba y contable Neba- mum, la tumba de Najt, o la tumba del gobernador de Tebas y visir Rekhmire; como decoración de los pectorales de Nefertiti (en Berlín) o de Tutankamon; e incluso como motivo en colgantes de fayenza o en frascos de perfume. Como motivo, la mandrágora alude a la fertilidad, pero también a la seducción y el placer sensual, y en entornos fune- rarios adquiere un sentido más trascendente y representa la regenera- ción de la vida. Pero, ¿sabían los egipcios del poder psicoactivo de la planta? La investiga- dora Irene González, en El fruto del deseo. Connotaciones sexuales de la mandrágora …, nos cuenta que los egip- cios conocían los efectos psicoactivos no solo de la mandrágora sino de otras muchas plantas: “lo que ocurría es que había otras sustancias que generaban efectos alucinógenos, de modo que la mandrágora era unamás entremuchas, y no precisamente la más frecuente […] de las drogas alucinógenas usadas en Egipto, la más frecuente era el opio, seguida del loto, quedando en segundo plano el cannabis, el beleño, el estra- monio, los inciensos y lamandrágora” 2 . Sabemos, por ejemplo, que en Egipto contaban con una producción local de adormidera desde la época de Amen- hotep III, e incluso disponemos de fuentes escritas egipcias como, el Papiro Ebers (el más grande documento médico que nos ha llegado desde el Antiguo Egipto) o el Papiro Leiden , que recogen información farmacológica sobre el uso del loto o de lamandrágora, respectivamente. La mandrágora en Grecia y Roma Desconocemos exactamente cómo llegó a Grecia el conocimiento de la mandrágora. Aunque investigadores expertos apuntan a una doble vía, la egipcia y la mesopotámica. En Egipto la mandrágora era una planta afrodi- síaca pero para los mesopotámicos era una planta tóxica. Ambas maneras de considerar lamandrágora fueron absor- bidas por los griegos. Ya desde el s. VIII a. C., la literatura de Homero da buena prueba del cono- cimiento de la solanácea. En la Odisea , muchos expertos han querido ver la raíz de mandrágora detrás de la Circea o incluso raíz Circea, que sirvió como componente o fue el componente exclu- sivo con que la maga Circe hechizó a los compañeros de Odiseo, convirtién- dolos en cerdos 3 . La mandrágora era sin duda una planta mágica y hasta su cosecha había de llevarse a cabo con un cuidado poco común. Teofrasto, por ejemplo, en el s. III a. C. en su Historia Plantarum comenta y critica la práctica: “del mismo modo la idea de que debe marcar tres círculos alrededor de una planta de mandrágora con una espada, y hablar de los misterios del amor, mientras que cortarlo, es inverosímil” 4 . Le segui- rán con comentarios similares otros autores como Plinio el Viejo o Pseudo Apuleyo. Dioscórides (s. I), por su parte, recogió un buen número de recetas con man- drágora para explotar sus usos analgésicos, sedantes o anestésicos. Él afirmaba, haciéndose eco de la cre- encia popular de influencia egipcia que posteriormente legarían los griegos a los romanos, que la mandrágora también “purificaba lamatriz” e incluso advertía de sus usos como abortivo, cuando decía que “expulsa los mens- truos y los fetos” 5 . Lo interesante es que Dioscórides fue “el primero en ocuparse de la botánica como ciencia aplicada a la medicina, le atribuyó virtudes soporíferas e hip- nóticas, llenando los conocimientos de la raíz con vino ( man- dragorito ) y las impregnadas de sus jugos, un vasto sec- tor de la farmacopea tradicional. Distin- guió la variedad negra […] y la blanca […] utilizándola para la anestesia en cirugía ocu- lar” 6 . Si bien es cierto que en la Anti- güedad griega y romana se conocía la man- drágora por sus beneficios gineco- lógicos y sedantes, no parece que la planta haya dejado una huella importante en el arte. En este caso, carecemos de representaciones artísticas de la mandrágora, “no hemos hallado escenas eróticas con alusión al fruto […] ni escenas de pérdida de la consciencia con alusión a la raíz […] ni escenas de interés botánico científico” (González, 2017). La huella de la mandrágora en la Antigüedad griega y romana, ha que- dado reducida eminentemente a los libros de botánica ilustrados ( Papiro de Antinoopolis , por ejemplo). La mandrágora en la Biblia También en el libro más vendido y traducido de la historia de la humanidad pueden hallarse referencias a la man- drágora. Recordemos que la mandrágora crecía naturalmente en Oriente Medio, donde se la conocía por sus cualidades ginecológicas para ayudar a concebir y como símbolo de la fertilidad. Es por ello que no sea raro encontrar alusiones en la Biblia. En el capítulo treinta del Génesis (Gen 30: 1-43), se narra la historia de las hermanas Raquel y Lía. Ambas estaban casadas con el mismo hombre, Jacob, aunque este quería a Raquel, con la que pasaba lamayor parte de su tiempo. Raquel era estéril y no había podido concebir. Enterándose de que su sobrino, hijo de Lía, había encontrado mandrágoras creciendo en el campo, se dirigió a ver a su hermana para pro- ponerle un trueque: Los egipcios atribuían a la mandrágora propiedades afrodisíacas, quizás por los aromas que exhalan sus frutos, que aturden los sentidos y predisponen al disfrute sensual 74 pensamiento psiquedélico Papiro Ebers (Einsamer Schütze, CC BY-SA 3.0, Wikipedia) Pintura mural de la tumba de Nebamun (cea+, CC BY-SA 2.0, Flickr)

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