El Cultivador

viento para evitar que sufran lesiones en la medida de lo posible. Durante esta época el cultivo en tierra estaría desaconsejado si no contamos con un sitio muy resguardado del viento y la lluvia. Plantar en maceta nos ofrece la ventaja de poder mover las plantas en cualquier momento, de manera que, si hay una tormenta muy fuerte o una granizada, tenemos la posibilidad de ponerlas a cubierto sin demasiada dificultad. Como el cultivo no suele presentar un gran crecimiento en otoño, emplearemos contenedores de unos 20 o 30 litros aproximadamente. También procuraremos utilizar un sustrato bastante aireado, como fibra de coco, por ejemplo, para evitar el anegamiento en las raíces cuando la absorción y evaporación de agua dis- minuyan a causa del clima. A la hora de escoger la variedad debe- mos tener en cuenta la climatología de nuestra zona. Si los inviernos son suaves y sin heladas frecuentes, pode- mos permitirnos el lujo de optar por genéticas que tengan una floración de duración media, pero si vivimos en una zona donde los inviernos son tan duros como para hacer imposible el cultivo, tendremos que escoger variedades de corta floración necesariamente. En cualquier caso, el cultivo de sativas puras no está reco- mendado, ya que tardan mucho para producir más bien poco. El momento ideal para iniciar nuestro cultivo de otoño es a finales de agosto o principios de septiembre. En esta época debemos empezar a germinar nuestras semillas o a preparar los esquejes. Lo más reco- mendable para estas tareas es llevarlas a cabo en interior y sacar las plantas al exterior una vez que estén listas para florecer. Durante estos días todavía suele hacer bastante calor en exterior, lo que dificultará el crecimiento y des- arrollo de raíces, tanto en el caso de los esquejes como en el de las semillas. Además, el fotoperiodo hará que las plantas empiecen a florecer en cuanto lleguen a la madurez, alcanzando una altura bastante reducida si no lo alar- gamos de forma artificial, por lo que también deberíamos llevar a cabo el crecimiento en interior. Durante la etapa de floración debemos proteger a las plantas de las tormentas, ya que la combinación de vientos fuertes con lluvias puede provocar la rotura de las ramas e incluso lesiones en tronco central. Si hemos decidido cul- tivar en maceta, esta tarea es bastante sencilla porque basta con poner las plantas a cubierto como comentaba en líneas anteriores. Aun así, solo debemos hacerlo en caso de tormenta o granizada, ya que el objetivo no es evitar que las plantas se mojen, sino impedir que sufran lesiones. Por mucho que hayamos escogido variedades resistentes a los hongos, su presencia durante la floración está prácticamente asegurada. El hecho de utilizar este tipo de genéticas no nos garantiza librarnos de ellos, pero hace que su proliferación y desarrollo sean más lentos. El hongo más frecuente en esta época es el oídio. Si lo encon- tramos en nuestro cultivo, debemos irlo controlandomediante la aplicación de fungicidas biológicos para evitar que llegue a los cogollos, ya que nor- malmente ataca primero a las hojas. En cuanto a la botrytis , por extraño que parezca, no tiene una gran inci- dencia en los cultivos de otoño si la genética empleada es resistente a los hongos. Hay que tener en cuenta que 22 cursos EC Plantar en maceta nos ofrece la ventaja de poder mover las plantas en cualquier momento durante los primeros días del cultivo el riesgo de hongos es bastante elevado y, conforme este avanza, aumenta el riesgo de plagas

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