El Cultivador

estos microorganismos sobre las partes aéreas de la planta previene la adhesión de bacterias nocivas. Sin embargo, son los microbios que se desarrollan alrededor de las raíces, llamados PGPR (del inglés Plant Growth Promoting Rhizobacteria o Rizobac- terias Promotoras del Crecimiento de las Plantas en español), los que son mayoritariamente responsables de la supresión de posibles enfermedades, enviando señales a las plantas para que produzcanmás metabolitos secun- darios, como terpenos, flavonoides y otros antioxidantes. Nuestra intención será favorecer las interacciones entre las diferentes espe- cies de organismos, que se desarrollan junto a nuestras plantas. Consideramos que un sustrato sano cuenta con un elevado número de microorganismos, bacterias, hongos, protozoos, nemato- dos y microartrópodos, entre otros, que se encuentran en equilibrio. Estos seres vivos de tamaño microscópico cumplen relaciones simbióticas fun- damentales y componen la llamada red trófica del suelo. Conocemos como red trófica del suelo al conjunto de especies que lo habitan y a las conexiones de interdependencia que se dan entre ellas. Si cultivamos en exterior, estas cone- xiones nos pueden parecer más evidentes; en interior intentamos imitar un ambiente óptimo, siendo nosotros los que introduciremos otros seres vivos en nuestro cuarto o armario de cultivo. No se trata de buscar un ambiente estéril en un cultivo de interior, sino que se promueve el crecimiento y des- arrollo de fauna y flora beneficiosa para nuestras plantas. En relación con el microbioma (con- junto de genes de la microbiota) del cannabis, se publicaba a principios de 2020 en la universidad de McGill, Montreal, un informe, “ Cannabis Microbiome and the Role of Endophy- tes in Modulating the Production of SecondaryMetabolites: An Overview ” (El microbioma del cannabis y el papel de los endófitos en la modulación de la producción de metabolitos secun- darios: una perspectiva general), del que he obtenido algunos conceptos plasmados en este texto. Las diferentes bacterias y hongos endófitos (que crecen en el interior de la planta), recopilados en esta investi- gación, aparecen situados en la imagen al lado del nombre de la parte de la planta en inglés, por orden descendente, buds : cogollos, seeds : semillas, leaves : hojas, petioles : peciolos, stems : tallos y roots : raíces. Entender las relaciones que se dan entre estos microorganismos y el can- nabis, puede influir para bien en nuestras prácticas agrícolas, mejorando la salud general de las plantas y la pro- ducción de metabolitos secundarios como terpenos y cannabinoides. Las diferencias entre el microbioma y la microbiota de las distintas varie- dades de cannabis, que ya desde semilla cuentan con esas formas de vida adhe- ridas a ellas, son un ámbito de creciente interés por su posible repercusión en su cultivo. Nuestra propia mezcla de sustrato vivo Como con todo, cada uno tenemos gustos diferentes y a la hora de elegir una estructura o base para crear nuestro sustrato está la posibilidad de hacerlo desde cero o la de comprar sacos de sustrato ligero ya prefabricados. Si decidimos preparar nuestra mezcla base, la relación entre los ingredientes, como turba, fibra de coco, perlita y vermiculita, por ejemplo, debería dar como resultado una adecuada aireación para las raíces y una apropiada reten- ción del agua. Una vez escogida la base, se recomienda añadir humus de lombriz (e incluso lombrices) y compost vegetal en un 20 a un 30 %. Por otro lado, agregamos mezclas supercargadas de materias primas vegetales, animales y minerales ya homogeneizadas y, a su vez, inocula- mos microorganismos beneficiosos. Estas mezclas se venden ya preparadas, ahorrándonos tener que buscar las materias primas por separado. De entre los muchos ingredientes vegetales o de origen vegetal que se usan desta- can el kelp hidrolizado, la alfalfa, la leonardita y los ácidos húmicos y fúl- vicos. A parte del humus de lombriz, como ingredientes de origen animal se emplean harinas de sangre y también harinas de huesos que proporcionan grandes cantidades de fósforo y calcio. Como materias primas minerales usamos cenizas volcánicas micronizadas, que favorecen su asi- milación, harinas de rocas fosfóricas o sales de epsom. Enmiendas calizas como la cal dolomita, aportan calcio y magnesio, o las tierras diatomeas, que cuentan también con grandes canti- dades de silicio y calcio. La mezcla de materia orgánica, inor- gánica y microorganismos del suelo proporcionarán a las plantas los macro ymicronutrientes que necesiten durante su desarrollo. Tés de compost, abonado de cobertera y otras prácti- cas Una vez creado nuestro sustrato vivo, para incrementar la actividad micro- biana es recomendable el riego semanal con tés de compost vegetal. Para reali- zarlo, necesitamos un recipiente en el que introducimos un burbujeador de acuario o bomba de aire que cree un flujo constante de burbujas dentro del mismo. Por otro lado, introducimos el compost vegetal o el preparado de té de compost comprado en una malla o 45 cultura cannábica la melaza de caña de azúcar servirá de alimento para los microorganismos del suelo, que incrementan su actividad biológica Restos vegetales en proceso de compostaje Harina de kelp, Ascophyllum nodosum , un alga que contiene fitohormonas beneficiosas para el crecimiento de nuestras plantas

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