El Cultivador

38 cursos EC anteriormente en otros trabajos de investigación. De hecho, una buena parte de la comunidad científica los acepta como criterio de diferenciación entre especies, atribuyendo al cáñamo una elevada producción de CBD. Diversos estudios apuntan a que la herencia del quimiotipo para estos cannabinoides sigue un patrón men- deliano de codominancia 2 y 3 . Es decir, si cruzamos una planta del quimiotipo I (alto contenido de THC) con una del quimiotipo III (alta producción de CBD), obtendremos una descendencia del quimiotipo II (producción similar de ambos cannabinoides). Si, poste- riormente, cruzamos dos individuos de esta generación entre sí, la descen- dencia seguirá un patrón 1:2:1, siendo alrededor del 50 % de los ejemplares del quimiotipo II. Como curiosidad, según el men- cionado estudio, en las plantas de quimiotipo intermedio las enzimas sintasas de THCA y CBDA podrían competir por sustrato (CBGA), dando lugar a una producción ligeramente superior de CBDA 3 . Es decir, la CBDAS tendría una mayor “capacidad de acción” sobre el CBGA que la THCAS, por tanto, la ausencia de CBDAS es esencial para una elevada producción de THC. Influencia ambiental en la producción de cannabinoides Según lo explicado anteriormente, la producción de cannabinoides está determinada a nivel genético en cuanto al tipo y cantidad máxima de los mis- mos que puede llegar a producir una planta. Sin embargo, la influencia del ambiente también ejerce cierto efecto sobre ella, pudiendo variar la cantidad de cannabinoides que puede producir una planta en función de cómo esté cultivada. Los factores más influyentes en el contenido de cannabinoides son la edad, sexo y estado de la planta. El nivel de cannabinoides va aumen- tando conforme las plantas crecen y al llegar a la floración se dispara. si las plantas están expuestas a temperaturas inferiores a los diez grados de forma prolongada, los procesos metabólicos se verán ralentizados

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