El Cultivador

69 voces conscientes que a lo mejor tienes un tumor. Aquí había un tumor, y no basta con tomarse una aspirina, hay que profundizar, sacarlo, limpiarlo, y, sobre todo, conocer muy bien cuál es el patrón que se repite en todos los ámbitos para poder luchar contra ello. Hombres y mujeres, por supuesto, porque el patriarcado es un sistema general que nos atañe a todos y a todas. Nosotros hablamos desde un lugar de privilegio, pero si echas la mirada hacia otros lugares del mundo, ya están metidos en la distopía. Esa distopía le conviene al poder, lo mejor que puede pasarle es tenernos domi- nados, controlados, el problema es que estos grandes poderes están regidos por psicópatas, es una locura. ¿Para qué tanto control? ¿Para qué tanta estructura de poder? ¿Para qué tanta paranoia por tenernos a todos metidos en un cajoncito? Era lo que decía Fou- cault, Vigilar y castigar . Él hablaba del panóptico, estas estructuras que están en las cárceles, en los campos de concentración, desde el cual el vigilante puede mirar hacia todos los lugares, para que no se le escape nada. Pues estos psicópatas están metidos en el panóptico intentando controlar. Yo creo que los seres humanos tenemos, afortunadamente, suficiente creatividad y capacidad de escape para escabullirnos y, sobre todo, para destruir el panóptico de una vez. ¿Es posible destruir el panóp- tico? Sí, ¿sabes cómo? No enfrentándolo como si fuera una guerra: con la deso- bediencia civil, es el único camino. En la desobediencia civil suele haber muchos mártires, pero al final triunfa, porque no puede triunfar la voluntad de unos pocos contra la voluntad general. Pero la gente se tiene que los seres humanos tenemos, afortunadamente, suficiente creatividad y capacidad de escape para escabullirnos En sus libros, Victoria desgrana las raíces del patriarcado y muestra el camino hacia el feminismo de la diferencia

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