El Cultivador
70 voces conscientes concienciar de dónde estamos y qué está pasando. Cuando veo los colegios y esos niños con el bozal puesto, esa insistencia en las televisiones de asus- tarnos y meter miedo. Las personas con miedo están entregadas, buscan la seguridad por encima de todo. Pri- mero tendríamos que convencerlos a todos de que somos mortales. Parece que solo nos vamos a morir si nos agarra el bicho, pero no, nos vamos a morir, es lo más natural de la exis- tencia, lo que no podemos es morir asustados, o vivir asustados, que es peor que morirse. La concienciación de la sociedad empieza por perder el miedo. Ni el sistema, ni el capitalismo salvaje al que nos estamos abocando, ni el comunismo que se ha instituido en muchos sistemas desde el siglo XIX, nos salvan de nada. Porque son dirigidos desde arriba. Hasta que noso- tros no demos la vuelta a la pirámide y digamos “NOS, la humanidad, deci- mos” y no la pirámide desde arriba, que son unos psicópatas. Dejar este cambio de mundo en manos de los políticos es un error garrafal, yo creo que va a cambiar muchísimo el para- digma, y vamos a poder empezar a entender lo que es la soberanía popular, soberanía, no papanatismo popular. Hablando de las probabili- dades que se abren en este momento de crisis, ¿cuál sería la más adecuada en este con- texto de soberanía popular? Primero, asumir que somos morta- les, y segundo, asumir que este cuerpo es nuestro, y que nosotros somos también responsables de nuestra salud. Yo no puedo estar todo el día con una mascarilla que me quita el oxígeno en la sangre. ¿Cómo es posible que el daño en la salud particular puede revertir en la salud general? Y luego el patrón de dominio, el patrón de querer resolver los grandes conflictos por las guerras, por la subordinación de las mujeres. ¿Qué tipo de mundo queremos? Tenemos que diseñarlo, no decir, “yo voy a votar a no sé quién a ver si lo arregla”. Lo tenemos que arreglar nosotros y nosotras. Estoy un poco cabreada con esta situación, pero al mismo tiempo estoy esperanzada, porque pienso que cada vez hay más gente que se está dando cuenta de lo que ocurre. Gracias a las redes sociales nos estamos ente- rando de muchísimas cosas que están haciendo reaccionar a la gente. Es todo tan irracional, que yo espero que mucha gente tome conciencia, le tenemos que dar la vuelta a esto, por- que nos están llevando al abismo. En la desobediencia civil suele haber muchos mártires, pero al final triunfa, porque no puede triunfar la voluntad de unos pocos contra la voluntad general
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