El Cultivador
82 pensamiento psiquedélico lado los clichés, bien es cierto que entre 1940 y 1960, precisamente con el auge del bebop, en la cumbre del virtuosismo jazzístico, muchas de las leyendas del jazz lucharon con adic- ciones de diversa índole. De todos, es Charlie Parker el que mejor ejemplifica la idea del jazzista adicto. El pianista Hampton Hawes recor- daba sobre él: “lo vi alinearse y tomar once tragos de whisky, tomar un puñado de bennies , […] y fumar un porro al mismo tiempo. Sudó como un caballo durante 5 minutos, se levantó, se puso el traje y media hora después estaba en el estrado tocando fuerte y hermoso” 8 . Parker es considerado uno de los principales innovadores de la historia del jazz, y al mismo tiempo tuvo “una vida complicada por úlceras, cirrosis del hígado, deudas, matrimonios rotos, intentos de suicidio e institucionali- zaciones 9 , que acabó cuando contaba treinta y cuatro años. Que Parker se convirtiera en icono del jazz, podría haber alentado, según opinan algunos autores, el consumo en otros músicos. Maggin, por ejemplo, afirma que “el consumo de heroína [se convirtió] casi en un rito de inicia- ción entre los jóvenes músicos de jazz… y una razón fue el ejemplo de Charlie Parker” 10 . Según el testimonio del propio Miles Davis, era una cosa común, “muchos de los grandes músicos de bebop eran adictos a la heroína” 11 , y los hechos lo confirman. La lista de las más impor- tantes figuras del jazz es en granmedida una lista de adictos, lo que ha llevado a muchos historiadores y musicólogos a plantearse la cuestión de en qué modo podría haber afectado el con- sumo al rendimiento y la creatividad artísticas. La cuestión es muy discutida aún. Muchos autores señalan que precisa- mente por ser fuente de creatividad, la demanda constante de actuaciones de alto nivel podría haber motivado el consumo. En esta línea el músico Art Pepper señalaba: “Para mí esta es la respuesta. Si esto es lo que hace falta, entonces esto es lo que voy a hacer, no importa las deudas que tenga que pagar… Y sabía que me cogerían y que iría a prisión…Me di cuenta de que desde aquel momento era…un yonki ” 12 . Otros autores afirman que el consumo en el jazz puede justificarse mejor por las circunstancias imperantes, pues habrían servido para reforzar el aleja- miento del músico con la sociedad. El jazz, en consecuencia, se habría con- vertido en una expresión de protesta. Es lógico que ninguna de estas afir- maciones sirva por sí sola para explicar la relación del jazz con las drogas. Tampoco estas palabras bastan para dibujar un retrato certero del jazz. Al final el mejor documento, son sus pie- zas musicales. Referencias 1. H. Tolson y Cuyjet, M. J. (2007). “Jazz and substance abuse: Road to creative genius or pathway to premature death”, International Journal of Law and Psychiatry, 30 , pp. 530-538. 2. Gioia, T. (2012). Historia del Jazz . Madrid: Turner Publicaciones. 3. Para más información: bit.ly/3Qqowwr. 4. Farley, J. (2008). Making America’s Music: Jazz History and the Jazz Pre- servation Act . Glasgow: University of Glasgow. 5. Ward, G. y Burns, K. (2000). Jazz: A history of America’s music . NewYork: Alfred AKnopf. 6. Curry, A. (1968). “Drugs in Rock and Jazz music”. Clinical Toxicology, 1 (2), pp. 235-244. 7. Winnick, C. (1959-60). “The use of drogs by jazz musicians”. Social pro- blems, 7. 8. Hawes, H. yAsher, D. (1979). Raise up off me: A portrait of Hampton Hawes . New York: Da Capo Press. 9. Owens, T. (1995). The music and its players . NewYork: Oxford University Press. 10. Maggin, D (1996). Stan Getz: A life in jazz . NewYork: WilliamMorrow. 11. Davis, M. y Troupe, Q. (1989). Miles: The autobiography . New York: Simon and Schuster. 12. Spencer, F. (2002). Jazz and death: Medical profiles of jazz greats . Jackson: University Press of Mississippi. Louis Armstrong en Amsterdam (IISG, CC BY- SA 2.0, Wikipedia) Charlie Parker es el que mejor ejemplifica la idea del jazzista adicto
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