El Cultivador
21 cursos EC posición. Tras el novilunio, empieza la fase de luna creciente y el tamaño del disco lunar va aumentando de forma progresiva hasta llegar a completarse en luna llena. A mediados de esta fase, podemos ver iluminada la mitad del disco lunar, que es cuando se dice que la Luna está en cuarto creciente. Tras el plenilunio, el tamaño del disco lunar empieza a disminuir, comenzado la fase de luna menguante. A mitad de esta fase, tiene lugar el cuarto men- guante, viéndose iluminada la otra mitad del disco lunar. A este movi- miento se le conoce con el nombre de revolución lunar sinódica. La órbita que la Luna describe en torno a la Tierra es elíptica, por lo que la distancia del satélite respecto a nues- tro planeta varía a lo largo de su movimiento de traslación. El momento en que la Luna se encuentra más cer- cana a la Tierra se conoce con el nombre de perigeo. Por el contrario, cuando está en el punto más lejano, se dice que se halla en apogeo. El plano de la órbita lunar está lige- ramente inclinado respecto al de la órbita terrestre alrededor del Sol. Al momento en que la Luna se sitúa en el punto en que se cruzan ambas órbitas se le conoce con el nombre de nodo lunar. Influencia de la fases y movimientos lunares en los cultivos Los partidarios de cultivar según la influencia lunar tienen en consideración cada uno de estos movimientos para planificar sus cultivos porque, según este saber ancestral, las distintas fases favorecen más a unas tareas u otras. Además, también tienen en cuenta los ritmos solares y diarios, así como la posición de las Luna ante las constela- ciones zodiacales. Al igual que la Luna, el Sol también varía su altura en la bóveda celeste a lo largo del año, siguiendo una tra- yectoria descendente después del solsticio de verano y ascendente tras el de invierno. Debido a esta influencia solar, la primavera es una época cuya energía es ideal para el desarrollo de las partes aéreas y el crecimiento de las plantas. Por esta misma razón el otoño es una estación que favorece la actividad subterránea. Esta influencia energética se presentaría también durante las fases lunares ascendente (primavera lunar) y descendente (otoño lunar). Asimismo, los ritmos diarios hacen que la mañana sea un periodo ideal para lo relacionado con el des- arrollo vegetativo y las partes aéreas de las plantas, mientras que la tarde favorece la actividad subterránea. Finalmente, queda mencionar que esta forma de cultivar también toma en consideración el paso de la Luna ante las constelaciones zodiacales. Éstas son un anillo de 12 constelaciones (13 en astronomía) ante las que se ven pasar, desde nuestro planeta, los cuer- pos celestes. La astrología atribuye a estas constelaciones una fuerza ele- mental que también influiría sobre los cultivos. Cuando la luna se halla ante una constelación de fuego (Aries, Leo y Sagitario) se ve favorecida la pro- ducción de frutos y semillas; cuando está ante constelaciones de aire (Gémi- nis, Libra y Acuario), la producción floral se ve beneficiada; si se encuentra nuestro satélite natural tarda 29 días y medio en volver a ocupar la misma posición relativa respecto al Sol Fases lunares por Orion 8 de Wikimedia Commons el Sol también varía su altura en la bóveda celeste a lo largo del año, siguiendo una trayectoria descendente después del solsticio de verano y ascendente tras el de invierno
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