El Cultivador
43 cultura cannábica una generación a la posterior, por lo que evolucionan conjuntamente con los individuos y las especies con las que cohabitan. Otras son atraídas de forma natural y también pueden ser inoculadas. Estas especies de organis- mos, al ser tan pequeños y tener ciclos de reproducción tan rápidos, para nos- otros evolucionan y cambian su genoma con mayor velocidad. Los seres de tamaños superiores y pluricelulares, estamos compuestos y rodeados por microorganismos, con los que convivimos y prosperamos simultáneamente. Por poner un ejemplo cercano, los humanos albergamos billo- nes de microorganismos, alrededor de todo nuestro cuerpo y, sobre todo, en nuestro sistema digestivo. Estas especies varían y el número de individuos fluctúa de forma constante, según nuestra ingesta, la excreción de estos microbios y múltiples factores más. Como no podía ser de otra forma, las plantas se desarrollan con infinidad de microbios, bacterias, arqueas y hongos, entre otros, que las rodean y que habitan también en sus tejidos internos. Nomenclatura y áreas de influencia Utilizamos diversos términos para nombrar las diferentes partes de las plantas que hacen de hábitat en el que se desenvuelven los microbios. El primer ecosistema que se define es la espermosfera (“-sfera” indica zona de influencia), que designa el área alrededor de la superficie de la semilla (el espermoplano), desde que esta germina. Denominamos microbiota autóctona a las comunidades de individuos que han evolucionado a la vez que la especie y que se desarrollarán en la espermos- fera. Esta área varía en tamaño, según la humedad del suelo y los compuestos exudados por la semilla, que tendrán una influencia en las comunidades microbianas presentes, inhibiendo o estimulando su crecimiento. Estas actividades primigenias que se dan en la espermosfera se llevan a cabo durante la germinación de la semilla y contribuyen a establecer y desarrollar la rizosfera. La espermos- fera se va convirtiendo en la rizosfera, continuando con el desarrollo y la Tanto la superficie como el interior de las hojas sirve de hábitat para diferentes microbios Laimosfera y rizosfera, hábitats subterráneos para microorganismos las plantas se desarrollan con infinidad de microbios, bacterias, arqueas y hongos que las rodean y que habitan también en sus tejidos internos
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