El Cultivador

medidas de lucha contra las epidemias estaban muy fuertemente vinculadas a los flujos de comercio, en particular del comercio entre las colonias y los países colonizadores europeos. Yo he estudiado sobre todo el comercio de opio, de cocaína y luego el cannabis. Se produce a través de un interés en controlar el comercio que se ha esta- blecido en un sistema internacional de fiscalización y luego se le ha vestido de preocupaciones de salud, higie- nismo , de proteger contra la adicción. Se puede ver en las guerras del opio. No se lleva a cabo una guerra por temas de salud, sino por temas comer- ciales, de soberanía o de geopolítica. El higienismo es utilizar la salud pública para obtener otros propósitos. Lo que motiva muchas veces esos otros propósitos es el dinero, el comer- cio. Es grave, porque la salud es algo que se debería respetar. Hablando de salud y comercio, ¿cómo se va a configurar el uso y el comercio del cannabis medici- nal? La decisión de la ONU no tiene impacto sobre cómo se va a cultivar el cannabis, lo que sí hace es poner el cannabis al mismo nivel que lamorfina, que es un derivado del opio fiscalizado, ampliamente disponible en los sistemas sanitarios, al menos en Europa. Enton- ces, va a ser igual, va a normalizar que el cannabis esté presente de forma regular en los sistemas sanitarios. En cuanto a los sistemas de cultivo, de 62 voces conscientes Veo muchas similitudes entre una reacción política higienista en ese entonces y la que se ha tenido frente al COVID El higienismo es una ideología radical que utiliza la salud pública como excusa para el control social Sede de la OMS

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