El Cultivador

40 cursos EC se ha comprobado que las soluciones de compuestos hidrofílicos (polares o electrolitos) penetran en la cutícula en tasas menores en comparación a las sustancias lipofílicas 3 . Por ende, si no utilizamos productos específicos, debemos añadir algún compuesto de este tipo como jabón potásico. Cómo explicaba en líneas anteriores, la capa- cidad de absorción y transporte de nutrientes de las hojas esmuchomenor que la de las raíces, por lo que debemos seguir las instrucciones del fabricante en lo referente a las dosis para su apli- cación. Si no utilizamos productos específicos, emplearemos una tercera parte de la dosis utilizada para el abo- nado mediante el riego. Además de las hojas, los tallos y ramas también tienen la capacidad de absorber nutrientes, por lo que pro- curaremos empapar bien toda la planta, utilizando un pulverizador fino, y rociando a una distancia de treinta o cuarenta centímetros. En el cultivo exterior, evitaremos la aplicación de fertilizantes foliares en los días de lluvia o cuando esté a punto de llover, ya que el agua arrastraría el producto aplicado, impidiendo su absorción. Tampoco debemos realizar las aplicaciones en horas de máxima exposición solar para evitar el efecto lupa, por el que la luz que incide sobre las gotas de agua podría causar que- maduras a las plantas. Finalmente, tanto si cultivamos en exterior como en interior, debemos evitar la aplicación de fertilizantes por vía foliar durante la fase avanzada de la floración para no favorecer el desarrollo de hongos. En cuanto a la frecuencia de las apli- caciones, en plantas sanas y sin carencias, lo ideal es realizarlas una vez a la semana o cada quince días, empezando en la fase de prefloración hasta que los cogollos empiecen a com- pactarse. Debemos tener en cuenta que una aplicación excesiva puede ser contraproducente. Personalmente, he podido comprobar que, cuando se rocían las hojas con agua o alguna solución nutriente con demasiada fre- cuencia, éstas tienden a desarrollarse demasiado y las plantas se acostumbran a este aporte, de forma que se resienten cuando dejamos de aplicarlo en la flo- ración. Además, las oscilaciones frecuentes en el nivel de humedad favorecen el desarrollo y dispersión de determinados hongos. Cuando recurrimos a la fertilización foliar, debemos recordar que su acción es localizada y que los nutrientes absor- bidos difícilmente serán transportados. Por tanto, si el objetivo de la aplicación es cubrir carencias, pondremos especial énfasis en aquellas hojas que muestren sus síntomas e intentaremos aplicar un compuesto específico para la caren- cia en cuestión. Si por el contrario, el objetivo de la aplicación es aportar un refuerzo a la nutrición radicular pro- curaremos empapar bien toda la planta a partes iguales. En resumen, la fertilización foliar es una excelente ayuda para aquellos casos en que las raíces ven dificultada la absorción de nutrientes. Además, procuraremos aplicar la solución especialmente en el haz de las hojas

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