El Cultivador
porque la marihuana necesita aproxi- madamente seis horas de sol directo para crecer sana y sin espigarse dema- siado. También sería ideal, en lamedida que nos sea posible, que los árboles más cercanos estén a varios metros de distancia para que no nos molesten con sus raíces. Además, es necesario contar con una fuente de agua cercana para facilitar la tarea de riego. Final- mente, debe tratarse de un lugar discreto y alejado de las miradas ajenas para evitar denuncias, ladrones y otros contratiempos. En este sentido, debe- mos tener en cuenta que las hierbas altas no esconden nada porque en agosto suelen estar secas y amarillentas, lo que contrasta bastante con el verde de la marihuana. Una vez decidido el emplazamiento de nuestro vergel, es necesaria su orga- nización. Es decir, habrá que concretar dónde plantar y dónde hacer caminos para permitir el paso. Generalmente, los huertos se organizan en zanjas de un metro o metro y medio de ancho por varios de largo, pero, en el caso del cannabis, es mejor labrar una superficie de aproximadamente un metro cuadrado por cada ejemplar. De este modo evitamos arar la parte del suelo que corresponde a la sepa- ración entre plantas, ahorrando algo de trabajo. En este tipo de cultivos los ejemplares pueden alcanzar una altura y anchura considerables, por lo que hay que intentar impedir que se toquen entre sí para evitar una posible pro- pagación de hongos si alguno resultase infectado. Preparación del suelo En primer lugar, debemos limpiar la zona destinada al huerto de hierbas y piedras hasta que esté completamente despejada. Una vez esté lista, prepa- raremos los surcos donde sembrar nuestra marihuana. Si el suelo está muy compacto por no haber sido cultivado en mucho tiempo, lo reco- mendable sería usar un motocultor. 11 cultivo exterior No es aconsejable plantar directamente en suelo semillas o plántulas Es aconsejable mojar ligeramente la tierra antes de empezar para que se ablande un poco
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