El Cultivador
40 cursos EC considerable, el trichoderma compite por la colonización del sustrato con otros hongos patógenos de forma efec- tiva; tiene la capacidad de parasitar a algunos de ellos y causarles la muerte, y también produce sustancias con pro- piedades fungicidas. Por último, las rizobacterias promotoras del creci- miento vegetal mejoran la resistencia natural de las plantas ante posibles plagas; facilitan el establecimiento de las micorrizas y producen sustancias reguladoras del crecimiento y movili- zadoras de nutrientes, entre otros muchos beneficios. El riego Llevar a cabo las prácticas adecuadas durante el riego es básico para la salud de las raíces, ya que hacerlo de forma desmesurada, insuficiente o simple- mente incorrecta afectará directamente a la al estado del cepellón. El exceso de humedad en el medio radicular impide su aireación, por lo que es una situación que deberemos evitar a toda costa. Aunque si hemos escogido un buen sustrato o acondicionado bien el suelo, será más difícil llegar a ella. Por otra parte, la falta de agua hace que las plantas se vayan secando hasta sucumbir completamente. Para saber cuándo regar, si cultivamos enmacetas, podemos sopesarlas, ya que seránmás ligeras cuando contengan poca agua. En cuanto al cultivo en tierra, podemos hundir el dedo en ella unos tres centí- metros y regar cuando la notemos seca. La calidad del agua es un factor muy influyente en la absorción de nutrientes, que también afecta directamente a la salud de la masa radicular. Los pará- metros que debemos tener en cuenta son el pH, la electroconductividad y la temperatura. El pH es una medida que nos permite conocer el grado de acidez o alcalinidad de una sustancia. Éste afecta directamente a la solubilidad de los nutrientes añadidos al agua de riego, por lo que debe encontrarse en un rango óptimo para que las plantas puedan asimilarlos. El ideal para el riego del cannabis está en torno a 6,5, valor que es superado habitualmente por el agua del grifo. Podemos medir el pH con un medidor específico y rebajarlo con ácidos no dañinos para las plantas. En cuanto a la EC o elec- troconductividad, al medirla evaluamos el riesgo potencial de que el agua deposite grandes cantidades de sales en el sustrato, ya que es directamente debemos labrar la tierra a una profundidad de unos treinta centímetros
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