El Cultivador
73 voces conscientes 25.000 niños en Alemania, los padres reportaron a un sistema de recogida de datos lo que observaban en sus hijos, y es muy triste: dolores de cabeza, dificultades de concentración, de aprendiza, de sueño, tristeza, sen- sación de ahogo, mareos, sequedad en las vías respiratorias superiores, síncope (perder la visión y desma- yarte), disminución de la movilidad y del juego, náuseas, picores en la nariz, dolor abdominal, respiración acelerada y taquicardias, sensación de cansancio, picor en los ojos, pérdida de apetito, problemas en el oído, pro- blemas en la conciencia, vómitos… Ni siquiera hay estudios que digan que se contagia por el aire, incluso la misma descubridora del receptor de este virus dice que no está en los pul- mones, ni siquiera en las vías respiratorias. Entonces, si no se trans- mite por el aire, si no lo están detectando, si no hay cultivos virales, ¿por qué estamos obligando a los niños a llevar mascarilla? Si las PCR no detectan lo que dicen que detectan, si las muertes no están causadas por lo que dicen que están causadas, si las mascarillas no funcionan, si los asinto- máticos no están enfermos… ¿qué está pasando? Cuando las autoridades quieren tapar algo que está ocurriendo, cuando van a aprobar una ley que va en contra de nuestros intereses, cuando hay corrup- ción, montan un circo mediático para que miremos a otro lado, mientras ellos hacen lo que tenga que hacer. Lo están diciendo economistas del mundo entero, el sistema económico en el que se basa nuestra sociedad está obsoleto y tenemos problemas a nivel monetario y geopolítico importantes. Se está derrumbando el sistema en el que vivíamos, estamos arruinados, no quie- ren que eso se vea. Otros países europeos están igual. Y los medios de comunicación pertenecen a cinco gran- des empresas mundiales. No es tan difícil ponerse de acuerdo. Y mientras estamos sumidos en este caos, nuestro mundo se va a ver transformado para siempre. ¿Y qué podemos hacer? Despertar, lo antes posible. Quitarnos las mascarillas, quitárselas a nuestros hijos, ir a los tribunales, empezar a denunciar a ese médico, ese jefe, ese funcionario o compañero de trabajo que te obliga a hacer algo que tú no quieres. No les dejes. Alza la voz, y compártelo, no te dejes llevar por la corriente. Si cada vez somos más, y así es, en unmomento dado este castillo va a caer. Referencias 1. Para más información: biologos- porlaverdad.es/lecturas.html.
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