El Cultivador

78 pensamiento psiquedélico con un alto contenido erótico. Crowley llegaría a ser cabeza de orden y reno- varía su liturgia sexual con su Ley de Thelema , pero también acabaría dán- dola de lado. Las mil caras de Crowley Fue un viajero incansable, que visitó China, India, Birmania, Suiza, Francia, Italia, España, Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos… pero especialmente rese- ñables son sus viajes a Ceilán, Nueva York o su estancia en Sicilia. En Ceilán, visitó a su instructor y amigo de la Golden Dawn, Allan Ben- nett. Bennett, que le había introducido en el mundo de las drogas, se había convertido al budismo, lo que supondrá una influencia clave junto al tantra yoga en el sistema mágico de Crowley (MagicK). En Nueva York, pasó un tiempo durante la I Guerra Mundial, y ejerció como espía infiltrado en gru- pos proalemanes; y en Cefalú, Sicilia, compró un caserón y fundó la abadía de Thelema, una comuna en la que se practicaban rituales de magia sexual y donde lo conocían como La Gran Bestia 666 2 . Puede pensarse que una vida tan entretenida no dejaría espacio a más, pero lo cierto es que Crowley destacó en otrasmuchas facetas: como ocultista y escritor, también poeta, místico y alquimista, incluso pintor y alpinista. Desde bien joven fue aficionado al montañismo y se convirtió en uno de los pioneros de los ascensos alpinos sin guía. De hecho, en 1902, cuando aún formaba parte de la primera socie- dad, realizó su primer intento de escalar el K2, acompañado en su expedición por Oscar Eckenstein y, durante más de dos décadas, no hubo nadie que consiguiera sobrepasar su récord de altura (6.096 metros). Durante el En Cefalú, Sicilia, compró un caserón y fundó la abadía de Thelema, una comuna en la que se practicaban rituales de magia sexual Logia de la Ordo Templi Orientis (O. T. O.) en Seattle (Joe Mabel, CC BY-SA 4.0, Wikipedia)

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