El Cultivador

82 pensamiento psiquedélico Crowley solo expuso su obra en una ocasión, una gran exposición con 73 de sus piezas, celebrada en Berlín en 1931; mientras que, desde su muerte, y muy especialmente en la última década, las muestras dedicadas a su obra han resultado numerosas (París, Londres, Venecia e incluso Australia). Asimismo, se estima según la infor- mación que nos ha llegado a través de diarios, catálogos o fotografías, que produciría unas trescientas obras de arte, de las cuales un importante número no ha logrado sobrevivir. Para Crowley el arte no era una tarea de réplica, de mímesis o de imitación de la naturaleza. No se trataba de reproducir fielmente lo observado, sino de expre- sar el mundo interior de uno o, comomejor afirmaba él mismo: “uno no debería pintar la naturaleza en abso- luto, hay que pintar la voluntad” (“ one should not paint Nature at all; one should paint theWill ”) 4 . Robert Buratti manifiesta que, a la manera del más puro Surrealismo de André Breton, el arte es para Crowley “una ven- tana a lo sagrado” 5 ; y exactamente ahí es donde reside la relevancia de su aportación, en la “reconsideración del arte como un componente central de su teoría mágica del universo y, en particular, su habilidad para despertar […] nuestro Yo secreto, nuestro ego subconsciente, cuya imagen mágica es nuestra indi- vidualidad expresada en forma mental y corpórea” 6 . Para Buratti parece claro que la pin- tura de Crowley bebe eminentemente del Surrealismo en cuanto a sus pro- piedades formales, aunque también pueden apreciarse algunas cualidades toscas que recuerdan la técnica de artistas como Vasili Kandinsky (época preabstracta) y Georges Roualt. No obstante, es el trabajo de Paul Gauguin el que se apunta como inspiración, muy especialmente para las pinturas con las que Aleister Crowley decoró su Abadía de Thelema: “Se inspiró bastante en Paul Gauguin, quien hizo exactamente lo mismo cuando desapareció en Tahití durante muchos años y fundó LaMaison du Jouir, la Casa del Placer Carnal , y con- sagró literalmente la casa a esta nueva forma de vida” 7 . Según describe John Symonds, “en las paredes del templo, en las del dor- mitorio de Crowley, La Chambre des Cauchemars [La habitación de las pesadillas], como la llamaba, y en las otras habitaciones de la Abadía, se obser- vaban las portentosas pinturas del propio Crowley, que ilustraba el grado IX y otros ritos mágicos. Su propósito era inducir al sexo, mediante la fami- liaridad, la indiferencia o el descuido. Una representaba a un hombre des- nudo que está siendo sodomizado por el dios caprino, Pan. Su semen espu- meante rociaba a la Ramera de las Estrellas que, con una postura seduc- tora, con los brazos abiertos, se había puesto en frente de ambos” 8 . Y este es solo un ejemplo. Si La Gran Bestia 666 ha despertado tu curiosidad puedes acudir a su producción pictórica o incluso hallarla como tema prin- cipal en el corto de Keneth Anger, Brush of Baphomet . Referencias 1. Para más información: bit.ly/2OBQ3wc. 2. Para más información: bit.ly/3sul6ba. 3. Symonds, J. (2008). La Gran Bestia: Vida de Aleister Crowley . Siruela: Madrid. 4. Para más información: bit.ly/2OBQ3wc. 5. Para más información: ab.co/3n1N9NT. 6. Para más información: bit.ly/2OBQ3wc. 7. Para más información: ab.co/3n1N9NT. 8. Symonds, J. (2008). La Gran Bestia: Vida de Aleister Crowley . Siruela: Madrid. “Uno no debería pintar la naturaleza en absoluto, hay que pintar la voluntad” Hexagrama símbolo de Thelema (depositphotos)

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