El Cultivador

elegido bajo la promesa de derogar esta legislación, no solo no lo ha hecho, sino que se ha aprovechado de una ley que proporciona al Estado grandes ingresos, “según el último Anuario Estadístico del Ministerio del Interior, publicado en 2019, que no incluye datos del País Vasco, Navarra o Cataluña, las sanciones vinculadas a drogas supo- nen el 78,84 % del total impuestas, y la aplicación del artículo 36.16 relativo a la tenencia y consumo en vía pública, supone el 99,46 % de las mismas”, expuso ConFAC en su manifiesto. La aplicación de la normativa se ha incrementado un 42 % sobre el total de sanciones (multas) de los primeros tres años y medio de la ley. Según el diario El País , durante los setenta y cinco primeros días del confinamiento se propusieron 1.089.917 sanciones, y una gran parte tenía que ver en exclusiva con personas usuarias que tuvieron que buscar su cannabis en el mercado ilícito, arriesgándose a ser sorprendidas por la criminalidad o por la policía en el camino. Opinión Este año, el activismo cannábico ha sufrido duros golpes: desde las acusa- ciones y juicio a Fernanda de la Figuera, la “abuela marihuana”, al encarcela- miento de Albert Tió y el secretario de la asociación a la que representaban, pasando por el cierre de asociaciones y negocios legítimos, junto a la perse- cución sistemática y las multas, ha demostrado el alto precio que puede llegar a pagarse por pedir derechos humanos y el reconocimiento de una planta. El CBD es la sustancia de moda, se le atribuyen cientos de propiedades, se utiliza en cosmética y se vende en grandes almacenes y tiendas de todo el mundo. Los negocios florecen y comienzan a constituir una promete- dora industria. Sin embargo, estos lugares también dependen de la legis- lación del cannabis, que no está clara en absoluto. Por otra parte, la apertura al mercado del cannabis terapéutico por parte de decenas de naciones alrededor del mundo, así como la salida del cannabis de las principales listas de sustancias fiscalizadas por ONU y OMS, pueden representar breves destellos de espe- ranza en este difícil camino. El desarrollo de investigaciones científicas en tantos lugares, incluso en nuestro país, está recogiendo ya sus frutos, en forma de pruebas observables y com- probables de la eficacia de ciertos com- puestos en enfermedades graves, tales como la esclerosis múltiple o la enfer- medad de Parkinson. Algunos políticos ya se han dado cuenta de la importancia de esta planta, aunque las peticiones y demandas de la sociedad civil al respecto les sobre- pasan en muchos casos. Pero, en defi- nitiva, ¿qué tipo de regulación queremos para el cannabis? ¿La que- remos en manos de las grandes empresas e industrias, que finalmente lograrán mercantilizar la planta y ser- virla sin control a un público masivo, a través demillonarias campañas publi- citarias? ¿O sería conveniente reclamar la regulación del cannabis para los agricultores, los científicos, los médicos, las personas enfermas, en definitiva, para las personas? Frente a las leyes injustas y la guerra contra las drogas, solo cabe el antiprohibicionismo. Como dijo Carl Hart, neurocientífico y psicólogo americano, en referencia al cannabis, “Que la gente sea feliz es algo bueno, no algo malo”. 14 activismo ¿Sería conveniente reclamar la regulación del cannabis para los agricultores, los científicos, los médicos, las personas enfermas, en definitiva, para las personas? Como dijo Carl Hart, neurocientífico y psicólogo americano, en referencia al cannabis, “Que la gente sea feliz es algo bueno, no algo malo”

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1