El Cultivador
27 cultivo exterior resistir temperaturas extremas, muy por encima de los 40 ºC, su desarrollo bajo estas condiciones es prácticamente nulo y puede llegar a morir si la situa- ción se prolonga. Por otra parte, el frío extremo también causa contratiempos de índole similar: inhibe la fotosíntesis, produce daños a nivel celular y hace que disminuya la absorción de agua y nutrientes. Al no poder trabajar de manera normal, el metabolismo vegetal se ralentiza y las plantas progresan muy lentamente, o bien, detienen su desarrollo completamente. El cannabis puede resistir a un ambiente invernal e incluso las heladas leves, pero cuando está expuesto continuamente a él, se debilita y puede acabar muriendo por congelación de sus tejidos. El síntoma más visible de el estrés por temperatura es un lentísimo o inexistente desarrollo del cultivo y, aunque con el calor no podemos hacer nada, si nos pilla el frío debemos plantearnos seriamente la posibilidad de cortar antes de tiempo en caso de posibles heladas. Falta de luz . Cuando una planta no cuenta con todas las horas de sol directo que necesita, tiende a espigarse. Es decir, gana mucha altura sin robus- tez, por lo que su tronco y ramas tienen poca fuerza y pueden romperse fácilmente, incluso por el peso de cogollos. En exterior, debemos ase- gurarnos de que nuestras plantas reci- ban al menos 6 horas de luz solar directa, porque en caso contrario cre- cerán débiles y espigadas. Detección de enfermedades bióticas Como decía en párrafos anteriores, las enfermedades bióticasmás comunes son las infecciones fungosas. Para que estas prosperen en detrimento del cul- tivo es necesaria la confluencia de tres factores: el patógeno, el huésped y las condiciones ambientales necesarias para la patogénesis. En las siguientes líneas describo las más comunes para que puedas diagnosticarlas fácilmente si tu cultivo se ve afectado. Botrytis omoho gris . Es una enfer- medad fungosa que perjudica a un gran número de plantas de cualquier clase: frutales, hortalizas, plantas ornamen- tales, y también al cannabis. Es especialmente devastadora si no se detecta a tiempo porque, aunque puede afectar a cualquier parte aérea de la planta, daña directamente a las flores de forma habitual y suele aparecer en fases avanzadas de la floración, siendo capaz de arruinar a una planta casi lista para cortar en muy pocos días. Es muy común en exteriores de larga flo- ración expuestos a lluvias o a una humedad ambiental elevada y persis- tente. El síntoma más característico es la aparición una especie de pelusa gri- sácea en el interior de los cogollos o sobre ellos, que les da aspecto de enmo- hecidos. Cuando una flor está infectada, poco se puede hacer por salvarla. Sim- plemente, cortaremos la parte afectada y la echaremos a una bolsa que se tirará lejos del cultivo. Además, habrá que vigilar de cerca a las plantas dia- riamente, tanto a las vivas como a las del secadero para comprobar que no se extiende el hongo. Oídio . Es otro de los hongos más comunes en cannabicultura y puede perjudicar la calidad de la cosecha. Aunque suele dañar a las hojas, si no se le pone freno, acaba por extenderse a los cogollos. Las dos especies de oídio que más afectan a la marihuana, cuyos nombres científicos son Sphae- rothecamacularis y Leveillula taurica , Para que estas prosperen en detrimento del cultivo es necesaria la confluencia de tres factores: el patógeno, el huésped y las condiciones ambientales necesarias para la patogénesis Planta con oídio
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