El Cultivador

solo pero sí fundamentalmente, se dirige este escrito, y entre ellas a quienes, más allá de usos puntualesmás omenos inconscientes, tienen curiosidad por saber más y por ampliar las opciones para gestionar su salud. Porque sí, que- ridas: pese a las machaconas letanías prohibicionistas (a veces incluso asu- midas por quienes se supone que las combaten) lo principal en esto del con- sumo de drogas no es la fiesta y el ocio en general, no solo siquiera el placer: es la gestión de la salud en términos globales. Así que en lugar de otra llamada a informarse más y mejor sobre las sus- tancias ilegalizadas más comunes, este articulito es una invitación a salir del “sota, caballo y rey” habi- tual (nunca mejor dicho, y no solo por el “caballo”...) y a ampliar un poquito el horizonte. Pero claro, como la norma- tividad en este ámbito, gobernado por las drogas de farmacia, por el ubicuo alcohol y por café y tabaco (ver nuestro artículo “El armario psicoactivo” 2 ), implica a la mismísima ley y no quere- mos líos con nuestro querido artículo 368 del Código Penal, la sugerencia para indagar solo se circunscribirá a cositas legales, “como dios manda”. Vayamos al grano y veamos, por ejem- plo… ¿Que pasáis de meteros el equivalente a un café expreso con un poco de anfeta (lo que suele contener el tan adulterado speed callejero) por la tocha ? ¿Que pasáis de pagar 60 pavazos por un gramo de la “diosa blanca”, que os jode las fosas nasales por la mala costumbre (también avivada por la prohibición) del consumo esnifado y que además está habitualmente mez- clada, por ejemplo, con levamisol, un antiparasitario que hace que os vayáis de varetas? ¿Que queréis, en definitiva, estimularos en determinadas ocasiones, pero sin las taquicardias que os provoca pasaros de cafeína? Bueno, quizá se os ha ocurrido daros una vueltita por el monte y recolectar algo de efedra, que la hay ( Ephedra nebrodensis es la más indicada de las de por aquí); o aprender más sobre la estimulación que nos puede proporcionar nuestro común romero, que quizá podría sorprenderos, o, por decir algo menos conocido (pero accesible y legal también) el galangal ( Alpinia officinarum ) o el cálamo ( Aco- rus calamus ). ¿Que queréis una estimulación con un toque más nootrópico y que mejore el rendimiento intelectual? Para eso está el ginkgo biloba , el árbol de los abanicos , cuyas propiedades son cono- cidas por más gente últimamente. ¿Que se trata de lograr ese punto más equilibrado y con buena gestión del estrés? Además del más conocido ging- seng ( Panax ginseng ), se puede echar un vistacito a la gotu kola ( Centella asiática ) o a la Ashwagandha ( Withania somnifera ), por ejemplo. ¿Solamente necesitáis subir un poco la tensión, por- que la tenéis muy baja y después de comer (como le sucede a quien escribe) se os apagan las luces? Un poco de regaliz y nada de nervios. Pero... ¿quizá necesitáis una estimu- lación más sutil que tenga un punto afrodisíaco? Además de la canela, con 61 Consumo ConCiencia el primer derecho que violó la prohibición, para poder violar todos los demás, fue el derecho a saber, a la información veraz y sin sesgos pese a las machaconas letanías, lo principal en esto del consumo de drogas no es la fiesta y el ocio en general, no solo siquiera el placer: es la gestión de la salud en términos globales Ginkgo biloba (belchonock, depositphotos)

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