El Cultivador

arqueología del cancionero de las dro- gas (2010), serían Por morfina y cocaína , de Manuel Cuellar Valdez, El contrabandista , de Juan Gaytán, o El Pablote , de José Rosales, los más anti- guos narcocorridos de que se tenga constancia. Los dos primeros son narcocorridos dedicados al tráfico de drogas, grabados prácticamente al mismo tiempo, en 1934, bastantes similares entre sí y susceptibles de encuadrarse en la tra- dición de la balada del lamento del prisionero: corridos con intenciónmora- lizante, en los que el sujeto de la canción, encarcelado, lamenta su situación y lo que le condujo a ella. Este tipo de bala- das es, en cierta forma, comparable a las carceleras, un palo del flamenco, similar al martinete, que alude a la vida en prisión de los condenados, a sus trabajos forzados… Por su parte, El Pablote , de José Rosa- les, grabado en 1931 es, sin duda, el más viejo narcocorrido dedicado a un traficante conocido, Pablo González, uno de los primeros capos del narco- tráfico en México y, sin embargo, está bastante alejado del narcocorrido que se ha popularizado. En este caso, no se ensalza la figura de González, sino que se narra su muerte a manos de la policía. Tampoco se alude a las activi- dades delictivas de González (solo se canta “El Pablote era temido en todita la frontera. Y quién lo habría de decir que de ese modo muriera”) o a las dro- gas, pues “se compusieron para ser interpretados en vivo, ante un público conocedor al que no hace falta decirle datos que son más que conocidos” 4 . La naturaleza del narcoco- rrido Por morfina y cocaína o El con- trabandista no son excepciones al narcocorrido. Como puede observarse si se repasa pormenorizadamente la evolución del género, pronto percibi- remos que el narcocorrido en que se condenaba el narcotráfico y a sus pro- tagonistas no era una tendencia aislada sino que, por lo contrario, la balada del prisionero de carácter moralizante constituía la norma hasta, al menos, la década de los ochenta del siglo pasado. Hemos de recordar que, como con- secuencia de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos (liderada por Roosevelt) viola los Acuerdos de Gine- bra (de 3 de julio de 1940), firmados con el propósito de restringir legalmente el uso del opio, marihuana y cocaína y luchar contra su comercio, y se decide a promover entonces la producción de opio en poblados de Sinaloa (Badira- guato, Culiacán y también Michoacán y Guerrero), con el apoyo del por enton- ces presidente mexicano, Manuel Ávila Camacho. Mientras el gobierno renovaba y armaba a su ejército, los campesinos cultivadores de opio quedaban cada vez más expuestos y vulnerables. En este contexto fue que comenzaron a adquirir poder algunos empresarios dedicados al negocio en Sinaloa y que lograron mantenerse y hacer dinero, gracias a los vínculos sanguíneos que los unían. 68 pensamiento psiquedélico Por morfina y cocaína , de Manuel Cuellar Valdez, El contrabandista , de Juan Gaytán, o El Pablote , de José Rosales son los más antiguos narcocorridos de que se tenga constancia El Pablote , de José Rosales, grabado en 1931 es, sin duda, el más viejo narcocorrido dedicado a un traficante conocido, Pablo González, uno de los primeros capos del narcotráfico en México Los Tigres del Norte (Fernando Messino, CC BY- SA 2.0, Flickr) Ángel de la independencia, Ciudad de México (Marco Correa, CC BY- SA 4.0, Wikipedia)

RkJQdWJsaXNoZXIy NTU4MzA1