El Cultivador
Es por estas fechas, en torno a los cincuenta, que el narcocorrido comienza sus andanzas como producto de la industria musical con nombres como Manuel Valdés, Tomás Ortiz o el ya referido Juan Gaytán. Y, como las fron- teras con el gigante país vecino son, en muchos sentidos, más virtuales que físicas, pronto también se unieron al panorama agrupaciones que si bien eran de origen mexicano, residían en los Estados Unidos, como Los Tigres del Norte ( Camelia la texana ). No es casualidad, pues como explica Chávez- Martínez, “es en esa zona del país, sobre todo en la frontera, en que se desarrollaron estilos musicales estruen- dosos y bulliciosos: la llamada música de banda y la música norteña” 5 , gér- menes del narcocorrido. Ante la consolidación de la industria del narcotráfico en México, que ampliaba sus redes por diversas regio- nes del país, el gobierno federal se decidió a emprender las primeras accio- nes contra el tráfico de drogas, financiadas en muchos casos desde Estados Unidos. Entre 1960 y 1975 se realizaron la Operación Volcanes, la Operación Guanajuato, la Operación Comando, la Operación Intercepción o la Operación Cooperación, entre otras. Pero, si alguna de estas campañas es recordada, es la Operación Cóndor, en que participaron más de veinte mil efectivos, y que fue llevada a cabo por la Novena Zona Militar, la Zona Naval y la Procuraduría General de la Repú- blica. En la pieza Lamafiamuere , Pepe Carrera lo rememora así: “Culiacán capital sinaloense convirtiéndose en el mismo infierno fue testigo de tanta masacre cuántos hombres valientes hanmuerto. Se acabaron familias enteras cientos de hombres la vida perdieron es muy triste de veras la historia otros tantos desaparecieron no se sabe si existen con vida o tal vez en la quema murieron. Tierra Blanca se encuentramuy triste ya sus calles están desoladas no transitan los carros del año ni se escucha el rugir de metrallas las mansiones que fueron de reyes hoy se encuentranmuy abandonadas.” Tigres del Norte (1988) Desde luego, como bien exhibe el ejem- plo, el corrido es una suerte de periódico de la comunidad, en el que predomina “una visión contrahistórica de todos esos hechos que los regímenes políticos ocultan al pueblo”; por eso ha de “enten- derse como una manera de representar realidades sociales, es una forma de la que se vale nuestro pueblo para pro- testar, para denunciar y también para codificar hechos que acontecen en el día a día, sobre todo a raíz de la irrisoria prohibición priísta de finales de la década de 1980, que tenía por lema la cuestionable frase «apaga la música nociva»” 6 . Los narcocorridos: ¿causa o consecuencia de la narco- cultura? La mala fama no le viene al narcoco- rrido de la nada, pues sus vínculos con el narcotráfico han sido, en múltiples ocasiones, demostrados y, para algunos, de hecho, los narcocorridos no son más que el agente que más explicita la narcocultura, una de sus consecuencias. Un caso especialmente destacado, en este aspecto, es el secuestro y asesinato de casi todos (menos uno) de los músi- cos integrantes de la agrupación Kombo Kolombia, que tuvo lugar en 2013. Mientras el grupo tocaba en la Bodega La Carreta, en Hidalgo (Nuevo León), contratados por el cartel de los Zetas, cayeron en la trampa urdida con el 69 pensamiento psiquedélico La balada del prisionero de carácter moralizante constituía la norma hasta, al menos, la década de los ochenta del siglo pasado En torno a los años cincuenta, el narcocorrido comienza sus andanzas como producto de la industria musical con nombres como Manuel Valdés, Tomás Ortiz o Juan Gaytán Situación de Sinaloa, México (TUBS, CC BY- SA 3.0, Wikipedia) Capilla Jesús Malverde, santo patrón del narcotráfico en Culiacán, Sinaloa (David Boté Estrada, CC BY- SA 2.0, Flickr)
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