El Cultivador
objetivo de vengarse de ellos por haber dado un concierto para el cartel rival (del Golfo) 7 . Sea como fuere, la clara tendencia condenatoria de los inicios del narco- corrido ha ido progresivamente dando espacio a los relatos laudatorios. Apo- yando esta idea Anajilda Mondaca explica que “por los narcocorridos pasan los sujetos simbólicos represen- tantes del mundo narco, sus objetos concretos –vestimenta, vehículos, música, joyas, bebidas, celebraciones y más–, sus elementos subjetivos – creencias, valores, códigos, éxito, poder, ilegalidad, fracasos y triunfos–. Pero no sólo eso, los contenidos del género apelan a sentidos de identidad que tengan que ver con la pertenencia, el arraigo, el territorio, los lazos familiares, la lealtad, de códigos, entre otros, que forman parte de un universo simbólico creador y (re)creador de visiones del mundo en términos de una ética y una estética que son parte de la idiosincrasia del sinaloense. Ésta y otras condiciones los convierten en textos documentables, la mejor vía para estudiarlos, así como para entender el propio fenómeno que los alimenta” 8 . Se elaboran canciones de narcoco- rrido para exaltar la persona del traficante y, hasta en ocasiones, con el afán por parte de las agrupaciones musicales de ganarse el favor de algún capo y entablar así relaciones: “Está compuesto de letras que hacen des- cripciones y alardes de actividades de narcotraficantes a manera de hazañas, de desplantes violentos, de estilos de vida desparpajados y llenos de lujo […] Los oyentes pueden, en tanto, verse fascinados por tales manifesta- ciones ya sea de manera aspiracional o de simple preferencia por esas his- torias cantadas que han emanado de condiciones socioeconómicas propi- ciatorias: pobreza, marginación, producción y tráfico de drogas, inse- guridad y políticas ineficaces para enfrentar esta situación” 9 . Y es que si algo comparten los narco- corridos, en última instancia, es el espíritu crítico ante el gobierno y ante las injusticias perpetradas contra “el de abajo”, base sobre la que se compo- nen las canciones. No es difícil, por tanto, comprender las molestias que se tomaron desde las autoridades para frenar la expansión de este género 70 pensamiento psiquedélico Los tucanes de Tijuana (Fernando Messino, CC BY- SA 2.0, Flickr) Alfredo Ríos, el Komander (Netoc7, CC BY- SA 4.0, Wikipedia) El corrido es una suerte de periódico de la comunidad, en el que predomina “una visión contrahistórica”
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