El Cultivador
61 OECCC 2030. Estos ODS, de los que hemos hablado en profundidad en ediciones previas de El Cultivador , son conteni- dos en la Agenda 2030, ofrecen un programa de desarrollo y acción inter- nacionales para lograr mejores sociedades; más justas, a nivel humano ymedioambiental. Así, podemos obser- var que, para el año 2015, disponíamos ya de una serie de directrices muy claras para encaminar a las políticas de drogas con los 17 objetivos de desa- rrollo sostenible: “Podemos encontrar un vínculo estrecho entre la planta Cannabis sativa L. (y sus políticas públicas) y al menos 64 de las 169 metas que forman parte de 15 de los 17 ODS con los que cuenta la Agenda 2030, hoja de ruta mundial aprobada por todos los Estados miembros de Naciones Unidas (ONU) en 2015”. Pero, ¿cuáles son esos 15 Objetivos de desarrollo sostenible, así como sus metas y sus fines, con que cuenta la Agenda 2030 y que están íntimamente relacionados con los programas de políticas públicas con la Cannabis sativa L.? Y, por consiguiente, ¿cuál es el impacto (%) de las políticas públi- cas del cannabis y del cáñamo en los objetivos de la Agenda 2030? El informe, pone de relieve los vínculos estrechos entre aspectos transversales que guardan relación con la planta Cannabis sativa L., con otros objetivos y elementos del derecho internacional que son epicentro de los nuevos acuerdos y tratados globales de derechos humanos. El informe ofrece 97 recomendaciones operacio- nales concretas, que permiten avanzar en las reformas de las políticas públicas del cannabis. El objetivo del informe busca ofrecer recomendaciones ope- rativas específicas, a gobiernos y países, para la acción e implementación con- creta de políticas públicas con cannabis que sean multidisciplinares y trans- versales, y posibiliten seguir avanzando en las reformas y la adaptación de estos programas, situando a las per- sonas y sus necesidades reales en el centro: “Podemos afirmar que el can- nabis y las políticas públicas al respecto, mediante alianzas y mutuo entendi- miento, son clave para afrontar los retos de nuestro tiempo”. El énfasis se centra en dar cuenta como una política “de talla única” no parece ni posible ni deseable, debido tanto a las disparidades geográficas como a la diversidad de usos de la planta. Parece difícil que pueda existir un modelo de política del cannabis consensual, exportable y generalizable. Un enfoque más factible pasaría por analizar las diferentes políticas públicas que afectan (o están involucradas con) el cannabis y abordarlas individual- mente, a la vez que se mantiene la interconexión con los ODS de la Agenda 2030. El cannabis legal ayuda a financiar la transición hacia un mundo soste- nible, fusionando el plan de acción sobre drogas de la ONU con la Agenda mundial 2030 de desarrollo: “El can- nabis y las políticas públicas al respecto son piedras con las que construir, en todos los continentes, sociedades a la altura de la inteligencia colectiva de el Congreso concluye la necesidad de una propuesta conjunta de puntos mínimos, con encaje en el marco jurídico internacional y fundamentada en los derechos de las personas
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