El Cultivador
no por su potencial psicoactivo. Fis- caliza la “botella” por tener forma de botella, no porque tenga vino dentro (THC = estupefaciente), aunque la botella pueda estar llena de agua (CBD = no estupefaciente). No es la primera vez que la AEMPS enarbola tesis tan absurdas. Ya antes consideraba el CBD como estupefa- ciente, interpretando de nuevo con una literalidad extrema los convenios internacionales. Se agarraba a que al ser el CBD una extracción de la planta, y al estar las extracciones de la planta sujetas a fiscalización, el CBD se enten- día fiscalizado, dando como única opción la utilización de CBD sintético, porque no provenía de la planta, aun- que fuera la misma sustancia. Afortunadamente, el Tribunal Supe- rior de Justicia de la Unión Europea (TSJ UE) puso coherencia ante tal absurdo y, con su resolución sobre el asunto C ‐ 663/18 (Caso Kanavape) vino a decir que el CBD no está fiscalizado, criticando estas tesis, indicando que, si el espíritu del legislador hubiera sido querer prohibir el CBD, lo hubiera hecho específicamente como hizo con el THC, incluyéndolo en el Convenio de Psicótropos de 1971. Bajo el criterio de quien esto escribe, esta interpreta- ción sería extensible al resto de cannabinoides distintos al THC, que sería el único fiscalizado internacio- nalmente. Pero volvamos al cáñamo industrial, esta ola restrictiva se agudizó en la pasada temporada de cultivo y se ha ido expandiendo a lo largo y ancho del Estado en los últimos meses, desde que el Ministerio de Agricultura emi- tiera su ya famoso borrador en noviembre, un claro aviso a navegantes de lo que puede suceder en los meses venideros. En base a ello, existe una preocupación creciente y generalizada entre los cul- tivadores de cáñamo industrial, temerosos de que agosto y septiembre se conviertan en una auténtica escabe- china contra sus proyectos. Muchos de estos cultivadores ya están articulando planes de prevención del delito, proto- colos creativos y acuerdos con empresas extranjeras para vender el resultado de sus cosechas, eso sí, a precios muy infe- riores por no podermanipular las flores, intentando adaptarse a esta interpre- tación neandertal que hacen nuestros entes administrativos, asfixiando a los agricultores, a pesar del complejo con- texto socioeconómico y la situación de empobrecimiento que viven las zonas rurales; en lugar de ayudarles y poder hacer de este un sector puntero en España y referencia en Europa. A estos problemas hay que sumarles el escaso margen autorizado en estos cultivos del contenido en THC. La cuestión no es baladí, dado que la dife- rencia entre superar o no los márgenes Ya antes consideraba el CBD como estupefaciente, interpretando de nuevo con una literalidad extrema los convenios internacionales 76 casos legales pixtumz@hotmail.com (depositphotos)
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